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Perdón, Messi… una vez más, perdón

13:55 CLT 30-06-18
Lionel Messi Argentina France Francia World Cup  2018 30062018
En tres de sus cuatro Mundiales se desperdició al mejor jugador del mundo. La AFA, Sampaoli, periodistas y hasta algunos hinchas dan vergüenza.

En julio de 2016 terminó por estallar la bomba que la Selección argentina intentó desactivar durante mucho tiempo. El Tata Martino renunciaba a su cargo de entrenador de la Albiceleste por los desmanejos y hasta tomadas de pelo de una dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino que estaba más preocupada por acumular poder que por sus responsabilidades. Lo peor es escuchar que cuando se entra a una cancha todo eso no importa. ¿Cómo no va a importar? ¿Se piensan que los jugadores, por ser de los mejores del mundo, son robots que no sufren, sienten y que el contexto no los afecta?

Desde parte de la prensa argentina se ha señalado a Lionel Messi como el que “desaparece” cuando “no tiene ganas de jugar”. Un tipo que pudo elegir jugar para la España de Xavi, Iniesta, Villa, Puyol, Piqué, todos amigos suyos desde que era un pibe y ganar todo. Un tipo que podría quedarse en su casa, con su familia, descansando, no teniendo que soportar las faltas de respeto que se escuchan en gran parte de los medios y en algunos hinchas.

Pekerman lo dejó sentado en el banco de suplentes ante Alemania en 2006 por su “juventud”. Maradona, con todo lo que amo al Diego, fue una locura de Grondona y así nos fue en 2010 donde Leo no pudo ni siquiera hacer un gol. Tras otro horrible invento con Batista que nos costó una Copa América de locales, llegó Sabella y lo hizo brillar como nunca antes con la celeste y blanca a pesar de una AFA que comenzaba a vivir un desgobierno insólito. Sin embargo, ni hacer a Messi feliz, ni la final alcanzada en 2014 alcanzó para que menottistas, bilardistas, bielsistas y todos los istas se pelearan y le pegaran una y otra vez a Pachorra y al 10.

Luego vino el Tata Martino, quien intentó formar el equipo a su gusto y generar de a poco una renovación, pero de nuevo, se le criticó hasta el hartazgo perder dos finales de Copa América y se le hizo la vida imposible hasta que se fue cuando no le daban los jugadores para los Juegos Olímpicos después del papelón histórico del 38 a 38 en las elecciones de la AFA.

La historia de los dos últimos años es conocida. Un manotazo de ahogado tras otro. Un casting para elegir el entrenador de la Selección, donde los mejores no quisieron saber nada por el desgobierno dirigencial y donde se pidió ¡hasta a Caruso Lombardi!

Se eligió finalmente a Jorge Sampaoli por lo hecho en Chile. El DT nunca entendió a los jugadores, nunca entendió el tamaño de la responsabilidad que eligió cargar, no pegó un planteo en los cuatro partidos de la cita ecuménica y se fue de Rusia 2018 al borde de la vergüenza. Principio y final de un ciclo espantoso.

El rol de la prensa es informar y cada uno puede opinar pero de ahí a faltar el respeto como el vergonzoso papel que hicieron algunos periodistas en la cobertura de Rusia 2018 con minutos de silencio, pasando al aire audios falsos de Whatsapp, conversaciones privadas y hasta inventando supuestas reuniones, complots y peleas. Es lamentable.

La culpa siempre se la van a tirar a Leo Messi porque “no juega como en Barcelona, porque no canta el himno, porque no siente la camiseta, porque dirige él a la Selección” y por mil pavadas sin sentido más, pero la realidad es que los que tenemos que pedir perdón somos nosotros por hacerle pasar al mejor del planeta y, junto a Diego, de la historia una tortura constante.

Sólo sale pedirle perdón, una vez más,  y que siga siendo el capitán que en 2022 va a tener una nueva revancha.