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Barcelona

Messi da la cara

04:00 CLT 25-05-19
Messi Piqué rueda prensa Barcelona
El rosarino y el Barcelona se convencen para superar lo de Anfield y convertir la decepción en motivación ante la posibilidad de otro doblete.


EDITORIAL

Leo Messi es un tipo sensible. Se le vio abatido en su primera comparecencia ante los micrófonos a pesar que ya han pasado diecisiete días desde la debacle de Anfield. "Lamentable e imperdonable" fue la forma con la que el rosarino definió lo que sucedió en Liverpool, "donde ni siquiera logramos cumplir la promesa de competir" y pasó lo que pasó. El equipo sigue aturdido desde entonces, también su líder, quien aprovechó la ocasión para, con más serenidad, "pedir perdón a la afición" a la vez que admitía que quizá lo de Anfield es más exagerado que perder una final de Mundial por el resultado a favor y porque no lo esperábamos".

Su compromiso con el Barcelona -y con Argentina, por supuesto- es absoluto. "Obviamente quiero seguir, eso nunca lo dudé más allá de las decepciones, también tuve decepciones con Argentina y sin embargo lo sigo intentando" comentó. Y la primera ocasión para empezar a levantarse es esta misma noche, con la posibilidad de sumar un segundo doblete consecutivo, algo que tiene una gran importancia sabiendo que solo ha sucedido ocho veces pero que no borrará "la mancha", según las palabras de Messi, lo de Anfield.

"Pero puede ser peor" recordó. La decepción puede mutar fácilmente en rabia en este club tradicionalmente poco acostumbrado a encontrar continuidad en las victorias pero al que, de la mano del rosarino, se le exige el triplete dese hace años. El club azulgrana tiene al mejor de todos los tiempos y le ha rodeado de futbolistas de calidad contrastada y ni así pudieron evitar la eliminación de la Champions League tras gozar de un 3 a 0 en la ida.

Pero conviene no olvidar, como bien dijo un Messi al que se no se le escapa nada, que "este año todavía no hemos ganado al Valencia" y si un doblete les sabe a poco, piensen en el Valencia levantando la Copa. A Messi no le gusta hablar en público pero lo hizo porque, sensible como es, sabe mejor que nadie que este no es momento de lamerse las heridas de hace casi tres semanas si no de levantarse y dar la cara porque mañana será demasiado tarde.