Más o menos venía a decir Manuel Pellegrini, en la rueda de prensa tras la eliminación en la Europa League, que no hay mal que por bien no venga. Y eso que su equipo peleó hasta el final y se engulló una prórroga en la que murió en la orilla. Pero con una competición menos es cuando empiezan las finales para el Real Betis. Once, concretamente. Las diez que tiene por delante en el campeonato doméstico más la guinda de la temporada en el estadio de La Cartuja. Once fechas, como bien le gusta decir al entrenador verdiblanco, para poder emular la mejor campaña de la reciente historia verdiblanca. Aquella que por el 2005 firmó Lorenzo Serra Ferrer trayéndose la Copa del Rey del Calderón y llevando a su equipo a la Champions League. Aunque es hartamente complicado, con rivales que tienen la flecha hacia arriba y las piernas casi mutiladas y pensando en la recuperación para la final, el Betis todavía puede cerrar una temporada a la altura de aquella. La primera está en la de Vigo, este domingo. Es la que los de Pellegrini tienen que salvar a cualquier precio sin importar las formas, solo el fondo. Porque después vendrá el parón para componer lo que se ha roto y recuperar el sitio. Será el primero del ciclo de cinco partidos que tendrá antes de la final del 23 de abril.
Después vendrán Osasuna y Cádiz. Dos choques asequibles, a priori, donde las cuentas tiene que sumar un pleno. Tras ellos llegará la semana donde Pellegrini tendrá que manejar, y preservar, a los jugadores que serán titulares en la final. La Real Sociedad será la ante sala del encuentro intersemanal ante el Elche. Previo a la final. Una semana donde los jugadores elegidos deberán tener una menor carga de minutos para llegar frescos a la cita más importante del año para los verdiblancos. De hecho, desde este momento tendrá el cuerpo técnico verdiblanco que realizar una administración adecuada de los esfuerzos para, sin dejar de competir, volver a tener en sus mejores condiciones a jugadores como Bartra o Guido. Fekir va a tener un descanso forzado tras su expulsión ante el Athletic. Dos partidos estará fuera, que unido al ya mencionado parón será un periodo más que suficiente para regenerar masa muscular. Habrá que preguntarle a Pellegrini la gestión del vestuario que realizará en este tramo de la temporada. A tenor de su conducta durante este año natural donde el Betis ha sido un equipo sólido y con empaque, las rotaciones seguirán existiendo.
Pero la temporada verdiblanca no se acabará tras la final. De nuevo afrontará un bloque de cinco partidos que, si salen bien posicionado en el primer tramo, tendrá campaña para seguir teniendo opciones de Champions. Obviamente, el resultado de esa final será muy determinante en todos los sentidos. Si consigue dejarla en Sevilla, marchará bajo una red que le dará el haber logrado también la clasificación para la Europa League. Pero el Ingeniero lo que quiere es la Champions. Y las siguientes citas serán Getafe, en primer lugar, y Barcelona después. Los catalanes son ahora mismo el rival a batir y, aunque queda mucho, sin duda es un compromiso importante si se mantienen las distancias de ahora mismo, a tan sólo dos puntos pero con un encuentro menos los azulgranas. Después se volverán a ver las caras con el Valencia y se enfrentarán a un Granada con apuros. El final será en el Bernabéu, quizás con un Madrid con el título ya conseguido.
Este es el calendario que tiene el Betis y Pellegrini para emular la campaña más exitosa de la entidad verdiblanca. Y precisamente es lo que quiere Manuel Pellegrini que independientemente del título, conseguir la Champions es lo que más desea el chileno después de haber estado una buena parte de esta Liga en esas posiciones.
Manolo Nieto




