Cesc Fàbregas, otra inesperada Premier League

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Getty Images
El centrocampista se corona con su segunda Premier, un título que jamás penso que ganaría cuando abandonó el Arsenal.


LA INTRAHISTORIA

Cesc Fàbregas ha vuelto a ganar la Premier League. Es un título que dio definitivamente por perdido cuando en 2011 fichó por el Barcelona. No lo logró en los ocho años que fue jugador del Arsenal, del que se fue ejerciendo de capitán para ver como no conseguía asentarse en el club de su corazón a pesar de haberlo intentado todo. El precio que el Barcelona pagó para recuperarle acabó pesando demasiado a ojos de una afición que siempre esperó más del mejor amigo que Leo Messi hizo en la Masía. Así las cosas, resolvió emigrar a Inglaterra y hoy ya ha tiene otra Premier en sus vitrinas.

Probablemente nunca pensó que se marcharía del Barcelona, y menos de la forma como lo hizo, sin llegar a consolidarse en los esquemas del que fuera su ídolo de infancia primero, Pep Guardiola, ni luego en los del técnico que tuvo en la Masía, Francesc 'Tito' Vilanova. El 'falso nueve' se inventó para aprovechar sus cualidades, su facilidad para ver puerta y su tremenda conexión con Messi pero su juego no se tradujo en ninguna Champions League que convenciera a una afición sedienta de tripletes. Los cuarenta millones que el Barcelona había desembolsado acabaron jugándo en su contra.

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El centrocampista había puesto cinco millones de su bolsillo, a descontar de su sueldo durante cada una de las cinco temporadas que tenía firmadas con el Barcelona, para facilitar su regreso. Guardiola había tenido a tiro a Mesut Özil pero lo rechazó porque quería a Cesc; el entonces presidente Joan Laporta intentó recuperarle desde el verano de 2008 pero el capitán del Arsenal no iba a venir para estar en el banquillo de forma habitual. Desde que llegó, su trayectoria en azulgrana siempre estuvo marcada por una primera mitad de campaña fantástica y una segunda más irregular. Excepto en su última temporada, cuando rayó muy por debajo de su nivel, seguramente porque durante meses jugó infiltrado. 

Cuando llegó, en mayo de 2014, la propuesta del Chelsea y el Barcelona no apretó para que se quedara asumió que había llegado el momento que jamás pensó que llegaría, abandonar el club de sus amores. Y tras la decisión de irse al Chelsea de un José Mourinho que jamás dudó de él ganó su primera Premier League como titular indiscutible del equipo.

Esta vez, con treinta años acabados de cumplir, ya no tiene el peso que tenía entonces pero da muestras de sentirse cómodo en su rol de revulsivo, pese a que históricamente nunca llevó demasiado bien lo de estar en el banquillo. Alcanzada la madurez solo le queda levantar la Champions League, un título especial para cualquiera que haya crecido en el Camp Nou. Será entonces cuando lo habrá ganado todo. Mientras, el autor de la asistencia que le dio a España su primer Copa del Mundo, añade otro trofeo a su repleta vitrina.

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