Los hombres de Mikel Arteta arrollaron al Tottenham con una contundente victoria por 4-1, pero esto no fue nada nuevo. Al fin y al cabo, los Gunners llevan ocho partidos invictos en los derbis del norte de Londres, con siete victorias. Además, este era, con diferencia, el Tottenham más débil al que se han enfrentado en ese periodo, ya que el nuevo entrenador, Igor Tudor, solo disponía de 14 jugadores de campo para elegir y el descenso a la Championship era una posibilidad real.
Aunque probablemente se tratara de la victoria más rutinaria que se podía imaginar para el Arsenal, aún así tenían que salir al campo y afrontar las consecuencias tras haber hecho el ridículo ante el mundo en sus dos últimos partidos de la Premier League. Sin embargo, los problemas de esos empates y otros tropiezos de esta temporada seguían estando presentes.









