Para Luisao, la cuestión va mucho más allá de un simple partido o una disputa aislada entre dos jugadores; representa un cambio fundamental en la brújula ética del club. Tras llegar al Luz en 2003, en un periodo de grandes dificultades deportivas, el excentral ayudó a reconstruir el equipo, que acabó ganando seis títulos de la Primeira Liga. Señaló que, aunque el club se ha enfrentado a grandes retos deportivos anteriormente, la situación actual representa algo mucho más perjudicial para su identidad fundamental y sus valores humanos tradicionales.
Un aspecto especialmente polémico de la defensa oficial del Benfica fue su decisión de invocar el nombre del icono del fútbol portugués Eusebio para desviar las acusaciones de racismo. La declaración del club sugería que sus valores fundamentales, simbolizados por el legendario delantero, hacían prácticamente imposible que la institución se asociara con un comportamiento discriminatorio. Esta táctica específica de relaciones públicas indignó profundamente a Luisao, que la consideró una manipulación irrespetuosa de una figura venerada para eludir la responsabilidad y proteger a un jugador que, en su opinión, está mintiendo.
«El uso de la imagen de Eusébio, nuestra mayor leyenda, como escudo que supuestamente protege al club de ser falible en la lucha contra el racismo fue, como mínimo, doloroso, al igual que los numerosos intentos de desacreditar a la víctima», añadió.
«Doloroso porque el Benfica siempre ha sido más grande que cualquier circunstancia, cualquier jugador, entrenador o momento. Siempre se ha presentado como una institución de valores, de dimensión humana y de responsabilidad histórica. Así es como aprendí y así es como viví desde que llegué a Luz en 2003, cuando el club atravesaba una de sus mayores crisis deportivas.
«Hoy, sin embargo, estamos viviendo un tipo de crisis diferente, mucho peor, porque es moral, y me plantea preguntas inevitables: ¿de qué lado estamos? Y, lo que es más importante, ¿de qué lado estamos? ¿Qué defendemos en nuestras vidas? ¿Realmente queremos afrontar el problema de frente o solo queremos barrerlo bajo la alfombra por conveniencia?».