Cuando el técnico Alejandro Restrepo haga la evaluación ante el grupo de los primeros 90 minutos ante Deportivo Pereira, tendrá un checklist lleno de vistos buenos y anotaciones positivas: su equipo hizo todo lo que necesitaba hacer en casa para intentar liquidar el título a su favor.
La derrota 2-3 ante el Matecaña en Liga, hace más de un mes, quedó como ese lejano recuerdo y no pesó en el Atanasio Girardot. Nacional fue más, mucho más que Pereira y Pereira no pudo ratificar los argumentos vistos en aquel partido. Cada partido es una nueva historia y hoy se escribió con nombres propios.
DimayorAldair Quintana, con sus salvadas; Jarlan Barrera, Andrés Andrade y Dorlan Pabón con su poder ofensivo, Jefferson Duque con su vieja costumbre de marcar en finales y Baldomero Perlaza por la circunstancia adversa que lo sacó del partido.
Ese golpe anímico de la lesión del volante, por la magnitud de la misma y la reacción de sus compañeros, que se pensó pudo haber sido negativa, alimentó el espíritu de Nacional. Palacio, su reemplazo, abrió la cuenta en un guión cinematográfico y de ahí la lluvia de goles que compensó el frío de la noche.
El Verde demostró por qué es líder de todo en Colombia y finalista de Copa. Confirmó su categoría, su potencial de ataque, su equilibrio en defensa y que cuando se lo propone, es difícil encontrarle rival. Final sentenciada en un 50% que debe revalidar en una semana en Pereira.





