Nunca sales a la calle pensando que vas a hacer historia. Pero Rasheed Yekini tuvo tiempo para pensar cómo iba a reaccionar si hacía el primer gol de Nigeria en la historia de los Mundiales. Si lo había pensado, posiblemente no lo puso en práctica.
Era el Mundial de 1994. Las Súper Águilas se estrenaban contra Bulgaria en el campeonato de los Estados Unidos. Y en el minuto 21, un pase de la muerte lanzado por Finidi George inmortalizó una celebración. La jugada no le exigía mucho a Yekini. Sólo tenía que empujar la pelota y salir corriendo a gritar el gol. Eso último fue precisamente lo que no hizo.
Al momento de conectar el centro, el '9' estaba tan cerca de la línea de gol, que ya estaba dentro de la portería cuando la pelota tocó la red. Una red a la que agarró con las dos manos mientras, medio inmóvil, se tapaba la cara una y otra vez, y gritaba con emoción mirando al cielo y a los hinchas que estaban en la tribuna. Cuando giraba para volver al centro del campo, ya tenía a tres compañeros suyos abrazándolo.
Rasheed Yekini, que moriría en mayo de 2012 a los 48 años producto de una breve y extraña enfermedad siendo el máximo goleador de la selección nigeriana, acababa de hacer historia. Tal vez nunca lo imaginó. O sí, pero quizá tenía pensado otra celebración. Como sea, ninguna habría superado lo brillante y espontáneo que fue su particular festejo.

