Al traste los 42 puntos del Todos contra Todos, ser el tercer equipo con más goles marcados y el primero con menos recibidos, los 13 partidos ganados y los apenas 4 perdidos; el buen juego que mostró durante el semestre y al favoritismo gritado a los cuatro vientos por buena parte de la prensa todo el torneo: Millonarios volvió a fallar en el momento determinante y se quedó por fuera de la final del primer semestre.
¿El verdugo? Su mayor rival, líder del grupo y primer opcionado a clasificar, Atlético Nacional. Y su propia incapacidad de anotar los goles que necesitaba para ganar, primero ante Junior y luego ante los antioqueños que los llevaron al desespero con muy poco: solidez defensiva, líneas claras en defensa y medio campo, juego llevado más a lo físico que al balón y trámite dejando pasar algunos minutos cada que tuvieron oportunidad.
“Yo no podía ser tan folclórico de jugarle mano a mano a Millonarios”, dijo Hernán Darío Herrera en la conferencia de prensa posterior al juego que dejó a su equipo a un empate de seguir en carrera por el título. Una lectura clara de que Nacional sabía a qué iba y cómo ejecutarlo, más allá de que esa forma de jugar no sea la habitual, ni la que más le guste a la fanaticada verde. Era un clásico ante Millonarios, no había margen de error.
“Defendimos muy bien. Millonarios hizo su trabajo, pero se encontró con un equipo bien parado que disputó cada pelota (…) Pienso que pecaron en tirar pelotazos y ahí fuimos muy fuertes. Solo tuvieron dos claras de gol”, aseguró por su parte Felipe Aguilar. Otra voz más que dejó expuesto el principal pecado del equipo de Alberto Gamero que terminó en cancha jugando prácticamente con un equipo juvenil, evidenciando que una de las principales constantes a la hora de analizar los fracasos durante este proceso, fue la poca profundidad de nómina que tuvo.
Será Atlético Nacional o Junior el que vaya a la final del primer semestre, con la ventaja para los primeros que con un punto lo podrán conseguir y la presión para el Rojiblanca de tener que ganar o ganar. Seguramente será un partido más intenso y disputado, con más y mejor fútbol, otras actitudes y una batalla al todo o nada entre las dos nóminas más caras del país. Alquilen balcón para el miércoles en el Atanasio Girardot.




