Islandia y Gales, honor y honra

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Selecciones llamadas a ser las 'Cenicientas' de la Euro 2016, sorprendieron al mundo con una actuación tan orgullosa como brillante

Jamás soñaron Islandia y Gales con vivir lo que el destino les había preparado para este verano de 2016; la primera Eurocopa abierta a la participación de 24 selecciones. Un torneo más plural que nunca; más sorprendente que nunca.

Resulta habitual en esto del fútbol aliarse con el cuadro más humilde; apostar por el 'underdog' de la competición y serle fiel hasta las últimas consecuencias. En la salud y en la enfermedad, hasta que la eliminación separe a las partes. De esto ha ido, grosso modo, la inolvidable historia que Islandia y Gales han protagonizado en las últimas semanas. Una aventura de orgullo. Una experiencia para el recuerdo.



Se presentaron en Francia como dos desconocidas; dos inocentes participantes llamadas a escribir su propia historia, un cuento de vikingos y dragones. Honraron este deporte de tal manera que media Europa se fue sumando a sus filas a medida que pasaron los días. Lograron que la realidad superara a la fantasía que, solo en sueños, acompañaba las expectativas de los jugadores.

La novedosa Eurocopa de 24 selecciones generó cierta polémica en cuanto a la competitividad en una fase de grupos donde hasta cuatro 'mejores terceros' avanzarían a los octavos de final. Sea como fuere, esta medida permitió a Portugal clasificarse de forma casi ridícula para las rondas eliminatorias y el domingo disputarán la final.

La inclusión en esta edición de equipos como Irlanda del Norte, Hungría o Albania ha trascendido lo futbolístico y ha provocado que millones de personas entonen a viva voz el 'Will Grigg's on fire', revivieran el fútbol más ochentero con el chándal de Kiraly o sonrieran con la victoria del modesto combinado balcánico sobre Rumanía.


Islandia y Gales lograron además acompañar la mística del debutante con unas notables cualidades futbolísticas que les llevaron a dejar en la cuneta a Inglaterra -en el caso de los escandinavos- o a Bélgica -en el caso de los británicos-. Hoy es el día, con ambas selecciones fuera del torneo, que todo el continente aplaude al unísono (los islandeses saben bien de qué hablamos) el honor y la honra con la que han defendido sus colores. 

Gareth Bale ha puesto de manifiesto su vitola de estrella para mostrar al mundo que sí, que está llamado a marcar una época. Junto con Antoine Griezmann, soberbio en sus actuaciones con Francia, el galés del Real Madrid quizás haya sido el jugador más destacado de esta Euro. No fue suficiente su incansable labor para ganar a Portugal, pero sí para ganarse el merecido reconocimiento del planeta fútbol.

Son héroes que ya tienen nombre, nueva estirpe de ídolos locales para una generación de niños que pronto lucirá la coleta de Bale o la cinta en el pelo de Bjarnason. Es la magia de esta Euro. La magia de Islandia y Gales. El honor y la honra del fútbol humilde.

 

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