Humilde consejo: No hagan caso de los falsos profetas habituales, cojan todos los pronósticos de las próximas horas y tírenlos al contenedor de la basura. Los periodistas, que somos auténticos especialistas en contarles cualquier estupidez que quieran escuchar, les vamos a explicar quiénes son favoritos - tenemos auténticos orgasmos con el "palabro", del que abusamos como si no hubiera mañana-, qué equipos van a pasar, cuáles son más fáciles y quiénes más complicados. La realidad, aunque no venda, es que todo lo que podamos vaticinar, augurar o profetizar no sirve absolutamente de nada, porque los octavos de Champions se disputarán mediado mes de febrero y la vuelta a comienzos de marzo. Y queda un mundo hasta llegar a esa fecha. Nadie sabe en qué estado de forma llegará cada equipo, qué lesionados tendrá o qué presión tendrá que soportar cada equipo a esas alturas del calendario. Nadie lo sabe.
¿Qué podemos hacer entonces los periodistas y aficionados al fútbol? Pues rellenar espacio, porfiar, debatir por debatir y hablar por hablar. También analizar probabilidades, potenciales y posibles coyunturas, repartiendo porcentajes en las diferentes eliminatorias. Eso es lo que hacemos. Tiramos un pronóstico al aire, a la carta, a gusto del consumidor, y después de eso, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Hay tres premisas que repetimos, como el ajo, para consumo exprés del espectador: Primera premisa: ser "favorito" no sirve de nada, salvo para rellenar debates de prensa, radio y televisión. Segunda premisa: topico al canto, a estas alturas de la vida, todos los equipos son complicados de eliminar. Y tercera premisa, en la que cae, una y otra vez, torpemente, quien esto escribe: hablar de suerte,de manos negras, de bolas frías y bolas calientes.
A riesgo de no ser Áxel Torres,Julio Maldonado, Álex de Llano, Bruno Alemany o FernandoEvangelio, entre otros, que se ganan la vida y hacen su trabajo bastante bien, analizando y escudriñando el fútbol internacional, lo que ha deparado el bombo respecto a los españoles no ha sido lo peor que les podía pasar. Al Atleti le ha tocado el Chelsea. Dos viejos conocidos frente a frente. Una eliminatoria abierta, sin dueño, sin favorito y en la que todo puede pasar. Al Madrid le ha tocado la Atalanta, un rival conmenos potencia de fuego que los blancos y al que muchos verán como Caperucita cuando si tiene espacio y enseña la patita, puede ser el lobo feroz. Al Sevilla le ha tocado en suerte el Dortmund, que tiene talento, descaro y juventud, pero de todo lo que había en el bombo, quizá sea el rival que más convenga a las cualidades de los de Lopetegui que, por cierto, creo que van a pasar. Aquí dejo mi reputación para que la destrocen en febrero, por supuesto. Y al Barça le ha tocado en suerte el PSG. Este es, en efecto, un clásico de estas rondas. Una eliminatoria que no quería nadie, que se jugará a cara de perro y que tiene tantas intrahistorias en ambos vestuarios como cicatrices en los despachos. Lo pasaremos bien. Y en caso de duda, ya saben. "Favoritos", los de Midas.
Rubén Uría

