El Grupo A de la Fase Campeón de la Copa Diego Maradona tiene dos líderes, que durante algunos minutos estuvieron igualados en todos los aspectos posibles: puntos, goles a favor, en contra y diferencia. Sin embargo, la tercera fecha encontró panoramas opuestos entre la victoria de Boca con el equipo alternativo y el triunfo de River con lo mejor que Gallardo tenía disponible, a seis días de enfrentarse en una posible final anticipada por el liderazgo de la zona y el lugar en la final en San Juan.
Porque el Muñeco, en busca de un gesto en el torneo local, aunque claramente no sea la prioridad para el agitado mes de enero que se viene (para el Xeneize tampoco lo es), intentó demostrar sus ganas de ganar este título. Claro está, tuvo una semana de descanso, amén de los merecidos días libres por Navidad. Por eso, se podía dar el lujo de utilizar titulares ante el rival más débil.
¿Salió bien? Sí. Porque ganó. Sin la amplitud característica, porque por momentos vio sus circuitos cortados y, por otros tramos, no podía vulnerar a Gagliardo. Hasta que apareció la mejor noticia de la noche de Avellaneda: Nacho Fernández volvió luego de tres partidos ausente por una lumbalgia, fue rápidamente la pausa que necesitaba el mediocampo para que circule la pelota y, con una dosis de oportunismo, apareció para empujarla y abrir el marcador. El segundo fue una avivada propia de un talento puro como Suárez, en tanto que Candia le puso algo de dramatismo a la noche y un gol que podría doler en caso de igualar en puntos en el primer puesto y sea la diferencia de gol la que dirima la paridad.
Pero no todas fueron buenas noticias. De hecho, cada vez que las cámaras enfocaban a Gallardo, insultaba al ire de bronca. En el primer tiempo, Angileri tuvo que salir con una molestia en el isquiotibial. Su reemplazante, Milton Casco, corrió la misma suerte en la segunda mitad. Así, con una seguidilla de cuatro partidos en 11 días (Boca el 2/1, Palmeiras el 5 y 12 y, en el medio, Independiente), la banda izquierda podría perder a su titular y a su suplente, sin distinción de quién lo fue históricamente y cuál en estos últimos encuentros. Como si fuera poco, Borré sufrió una paralítica y una patada sobre Suárez le entrecortó la respiración al DT, que no pedía la hora por el resultado sino para evitar más caídos.
El que no arriesga no gana, dicen. Pero esos riesgos que se corren pueden pesar a futuro. Y Gallardo, más allá de la bronca, decidió que así fuera, con lo positivo y lo negativo que se lleva del Libertadores de América.



