El Superclásico que se disputará el domingo 20 de marzo, en el marco de la fecha de encuentros "interzonales", no solo tiene en vilo al fútbol argentino sino también a los organismos de seguridad, en este caso al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con jurisdicción sobre el Estadio Monumental. De hecho, fue por pedido de la Policía que el inicio del choque entre River y Boca, originalmente programado para las 20, se adelantara para las 19 horas.
Son varios los factores que influyeron para esta solicitud: en primer lugar, la interna de la barrabrava de River, que tuvo un episodio reciente en el viaje de una de las facciones a Salta, con la detención de un grupo antes de emprender el trayecto hasta el norte del país al hallarse drogas y armas de fuego. Pero además, aún está fresco el antecedente del ataque al micro Xeneize en la previa de la revancha de la final de la Copa Libertadores, que motivó la suspensión del partido y la posterior mudanza a Madrid.
Por estos motivos, este martes quedó definido el impactante operativo de seguridad, que demandará 1200 efectivos policiales, junto a otros 120 integrantes del programa Tribuna Segura. Además, habrá agentes de tránsito en las inmediaciones, motos, drones, un helicóptero y un globo para supervisar el evento.
Las puertas del Antonio Vespucio Liberti se abrirán a las 15, cuatro horas antes del duelo, para agilizar los accesos, reforzar los cacheos y evitar los amontonamientos ocurridos en otros encuentros, que motivaron denuncias por el accionar policial. En tanto, volverá a habilitarse el "Corredor familiar" para que jubilados y personas que asistan con menores de seis años puedan ingresar por la calle Padre Neumann.
Respecto al tema barras, se aplicará el derecho de admisión para unos 500 simpatizantes que tendrán prohibido acercarse al estadio, como así también no estará permitido el ingreso con bombos, banderas ni telones. Y no solo eso, sino que también se impedirán las parrillas ilegales en las inmediaciones, reemplazadas por 14 "food trucks" que necesitarán de una habilitación especial.
Y por último, se dispuso modificar el recorrido habitual del micro que traslada al plantel de Boca, que no ingresará por la calle Lidoro Quinteros, epicentro de los incidentes del 24 de noviembre del 2018, aunque aún no terminó de trazarse la nueva ruta.





