Cayeron cuatro en Múnich ante el mejor equipo del mundo. Y después de que la apisonadora Bayern pasara a cuchillo a los de Simeone, los atléticos aplicaron su derecho a interpretar los hechos de manera libre. Aparecieron los habituales: "Hay que exigirle a Simeone que es el mejor pagado del mundo". También los que vieron todo con buenos ojos: "El Atleti no estuvo tan mal". Se dejaron ver los realistas: "El Bayern es otro nivel". Y enseñaron la patita los que se preguntaron si este es el gran "plantillón" que los medios venden cada verano, o si por el contrario es la resultante de un grupo que empeora porque el modelo sufre cuando otros pagan cláusulas en forma PVP y el club pasa de grande de Europa a donante de órganos.
El Cholo, que tiene la responsabilidad de levantar al vestuario, dijo que vio cosas positivas. Bien por él. Su tarea consiste en recoger a sus heridos, poner la cara para que se la partan y levantar la moral de unos jugadores que se vieron cara a cara con la realidad, comprobando que no les alcanza para mirar a los ojos a este Bayern. ¿Hubo aspectos positivos en el Atleti después de un 4-0? No todo fue negativo, hubo gente que dio la cara y nadie mejor que Simeone conoce qué herramientas tiene. Confianza en este tipo siempre. Como en los últimos nueve años.
Y luego, más allá de las tribulaciones de los atléticos y de la versión del entrenador, está la de quien esto escribe. Vayamos por partes, como diría Jack 'El destripador': Primero, El Bayern es otro nivel y este Atleti, ahora, está a años luz de los bávaros; segundo, en el fútbol de elite manda la contundencia, el Bayern la tuvo y el Atleti perdonó; tercero, el Atleti tiene una buena plantilla, que es peor que la anterior y que ahora mismo sólo tiene dos jugadores 'top' en sus posiciones; cuarto, el Atleti tiene buen equipo, pero ahora mismo está lejos de los grandes equipos de Europa como el Bayern, City, Liverpool o PSG, mientras que en España sigue dos escalones por debajo de Barça o Madrid, por más que moleste a detractores y niños-rata.
Quinto, el Atleti cada vez defiende peor, tiene más pérdidas y juega peor la pelota parada, siendo eso tarea del entrenador. Y sexto, los jugadores hacen lo que pueden, pero a veces, con eso no alcanza en la elite. Y por último, señores no se hagan trampas al solitario: se gane o pierda, faltan laterales de nivel, centrocampistas con más de personalidad y figuritas no lo sean de mazapán, sino estrellas que demuestren serlo en el campo. ¿Dramas? Cero. Queda un mundo por delante, pero conviene dejar de vender cupones a bastonazos y mirar al equipo sin ceguera: el grupo es inexperto, sigue en pretemporada, tiene mucho por mejorar y necesita dar más. Hay que chocar más, ganar más duelos, tener más intensidad, demostrar más calidad y buscar y encontrar el carácter y contundencia que el grupo no tiene. La que demanda ese escudo y la que exige la historia de esa camiseta. A trabajar.

