Pep Guardiola estaba obsesionado con él. Y él, que en el Barcelona estaba obligado a competir por un lugar con el alemán Ter Stegen, no dudó en dar el salto. En el 2016, Claudio Bravo llegó al Manchester City por 18 millones de euros como uno de los jugadores fundamentales en llevar adelante el juego que necesitaba el entrenador español. Seguro en la portería, claro, pero especialmente bueno con los pies y acostumbrado a ser exigido en ese aspecto.
¡EL CITY ES CAMPEÓN DE LA PREMIER!
@ManCityEl tiempo pasó y Claudio Bravo nunca se pudo consolidar. O aún peor: no logró convencer, en base a más partidos con errores que juegos en los que fue héroe. Los Citizens se consagraron campeones de la Premier League y el chileno vio casi todos los partidos desde el banco de suplentes.
¿Por qué? Principalmente porque el brasileño Ederson rindió más. Desde el principio tuvo muy bueno rendimientos, además de contar con el estilo de juego que necesita Guardiola: un arquero-líbero. Desde su llegada, no dio una razón para que Bravo recuperara la titularidad.
De hecho, el chileno tuvo partidos malos en los que Guardiola tuvo que salir a apoyarlo públicamente, aunque de manera privada confesaba que era un problema, por lo que no dudó en ponerse a buscar otro portero. De hecho, Ederson fue contratado en mayo, por lo que las negociaciones habían empezado bastante antes.
En un principio, Bravo, de 34 años, pretende quedarse en el Manchester City. Varias veces comentó que su familia está felizmente instalada, además de percibir un salario que probablemente sea superior al de cualquier otro club. Está claro que no es feliz con Guardiola, pero sí se muestra satisfecho desde un costado más bien general.
No queda claro si el City pretenderá venderlo porque las cosas funcionaron con él como portero suplente (aunque en la Carabao Cup no la rompió). Hoy, cuando el conjunto de Pep consiguió un nuevo título, la única realidad en su situación es que es un actor secundario.





