El inicio del receso veraniego y el mercado de pases para la segunda mitad de la Superliga, acompañada de la Copa Libertadores y la Sudamericana, estuvo signado por un nombre que se posicionó como posible refuerzo de tres de los cinco grandes: Julio Buffarini, buscado por Boca, River y San Lorenzo. Finalmente, Sao Paulo accedió a vender el 80% de su ficha y será en las próximas horas refuerzo del Xeneize.
Así, Guillermo Barros Schelotto completa el casillero vacante del lateral derecho, donde buscaba competencia con Leo Jara, para poder desprenderse así de Gino Peruzzi. Llega un refuerzo que supo ser clave en la conquista de la Copa Libertadores 2014 con el Ciclón y llegó a la Selección argentina, pero su actualidad dista mucho de aquellos tiempos de estrellato.
Buffa llegó al Tricolor de la mano de Edgardo Bauza, técnico en la gesta azulgrana. Sin embargo, el paso del Patón fue breve por su malogrado paso por la Albiceleste y así el ex-Ferro quedó prácticamente desamparado, jugando en una posición donde Brasil es potencia mundial, lo cual eleva al máximo la exigencia para sobresalir.
A lo largo del Brasileirao 2017, solamente disputó siete partidos, seis como titular y uno ingresando desde el banco, donde estuvo sentado en total 17 veces sin ver acción. Su última participación registrada fue ante Ponte Preta el 10 de septiembre, cuando jugó los 18 minutos finales del empate. A partir de ahí, Dorival Jr. dejó de tenerlo en cuenta y hasta prefirió utilizar a un juvenil que naturalmente se desempeña como marcador central, Eder Militao.
El 2 de enero, Buffarini comenzará la pretemporada en el Complejo Pedro Pompilio junto a sus nuevos compañeros. Y allí comenzará una tarea de acondicionamiento para ponerse a punto y ser una opción real para Guillermo Barros Schelotto, quien no estuvo totalmente de acuerdo con su llegada en un primer momento.
