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Boca Juniors

Gago, un fuera de serie al que quisieron transformar en meme

17:54 CLT 18-06-19
Fernando Gago Boca Patronato Superliga 17112018
Debutó en Boca en 2004 y le auguraban ser el nuevo Redondo, pero su carrera estuvo marcada por lesiones. En Vélez quiere cambiar su final.

Los números dirán que Fernando Gago se quedó a un partido de los 200 con la camiseta de Boca, que marcó 8 goles y que ganó 9 títulos en el Xeneize, pero no pudo conseguir la Copa Libertadores. Su trayectoria remarcará, también, sus pasos por Real Madrid, Roma, Valencia y Vélez y su estadía durante 8 años en la Selección argentina, con la que fue campeón olímpico, subcampeón del mundo y dos veces subcampeón de América. Sin embargo, reducir la carrera del mediocampista a un frío repaso estadístico sería injusto para su categoría: sin las lesiones que lo persiguieron durante más de la mitad de su trayectoria y que casi le ponen punto final a su carrera, hasta la aparición de su chance para redimirse en el Fortín, es imposible saber dónde habría estado el techo.

Desde que apareció en la Primera del Xeneize de la mano de Jorge Benítez, a fines de 2004, quedó claro que se trataba de un futbolista con características superiores a las de la media y, cuando llegó Alfio Basile, a mediados de 2005, se hizo el dueño absoluto de la mitad de la cancha de un equipo que arrasó tanto en el torneo local como en la Copa Sudamericana. Las comparaciones con Fernando Redondo, tanto por sus movimientos dentro de la cancha como por su parecido desde lo físico, sobre todo en el color y corte de pelo, no tardaron en aparecer y se potenciaron cuando, apenas un año y medio después, Real Madrid pagó 27 millones de dólares por su pase y lo convirtió en el segundo jugador más caro de la historia del fútbol argentino.

Gago llegó a la Casa Blanca tras disputar 81 partidos en dos temporadas y media en la Ribera, con la particularidad de que todos fueron como titular y sólo en uno no jugó los 90 minutos. Las expectativas a su alrededor eran enormes en el Bernabéu y, a pesar de que llegó a mitad de temporada, rápidamente se ganó la confianza de Fabio Capello: fue titular en 13 partidos durante su primer semestre, que culminó con la coronación en La Liga. Para la campaña 2007/08, con al llegada de Bernd Schuster al banco del Merengue, el volante seguiría siendo importante en el equipo y una pieza fija en el equipo que volvió a consagrarse en el torneo local.

Entonces, cuando recién comenzaba la temporada 2008/09, llegaría a su vida el problema que lo acompañaría durante el resto de su carrera: el 17 de septiembre de 2008, en un encuentro frente a BATE Borisov por la Champions League, el mediocampista sufrió un desgarro en el bíceps femoral izquierdo que lo tuvo afuera de las canchas durante un mes y lo hizo perderse las siete primeras fechas del campeonato español. A pesar de que logró mantener la titularidad hasta el final de la campaña, la falta de títulos a nivel colectivo hizo que los hinchas ya comenzaran a mirarlo de costado.

Esa combinación de lesiones crónicas y críticas desde las gradas sería el principio del fin para Gago en el Merengue: para Manuel Pellegrini dejó de ser un indiscutido y José Mourinho directamente lo despreció (en toda la temporada 2010/11, el volante jugó apenas siete partidos en todas las competencias, sólo dos como titular). Ya para 2011/12 sería cedido a Roma: desde ese momento, su nombre comenzó a aparecer en cada ranking sobre los peores refuerzos de la historia de Real Madrid.

Su paso por Italia le devolvería su mejor nivel, pero el club italiano decidió no comprarlo y para 2012/13 llegaría a Valencia, nuevamente cedido. Las lesiones ya eran una constante en su carrera y La Liga se había vuelto un terreno hostil para el jugador, que tras apenas seis meses en el conjunto Che decidió volver al fútbol argentino en busca de la continuidad necesaria para no perder su lugar en la Selección argentina que se preparaba para el Mundial 2014.

Pero su destino no fue Boca, donde consideraban que su puesto estaba cubierto con Leandro Somoza, Cristian Erbes y Ribair Rodríguez: Vélez le abrió las puertas y Gago no pudo devolver la confianza en la cancha. Agobiado por problemas musculares, apenas pudo jugar ocho partidos en Liniers y se fue en silencio para, ahora sí, regresar al Xeneize. Pareció un volver a nacer: a pesar de que las lesiones continuaron, su nivel estuvo en alza y se ganó el lugar en Brasil 2014, donde volvió a demostrar que fue el jugador que mejor entendió a Lionel Messi en todos los años del Diez con la Albiceleste. Pero la imagen del final, para muchos, fue que no siguió a Mario Götze en la jugada que terminó con la derrota en la final.

Elegido como un blanco fácil en las redes sociales por sus gestos dentro de la cancha y sus constantes lesiones, Gago para muchos dejó de ser el sucesor de Redondo para convertirse en un meme viviente. Encima, todavía faltaban llegar las tres roturas del tendón de Aquiles sufridas siempre contra River, una de ellas en plena final de la Copa Libertadores en Madrid, y el problema en los ligamentos cruzados con la Selección, en el partido por Eliminatorias para Rusia 2018 contra Perú, que lo llevarían a poder disputar apenas 53 partidos en los últimos tres años y medio. Sin embargo, cada vez que estuvo dentro de la cancha -en mejor o peor estado de forma-, siempre demostró su calidad.

Porque Gago no habrá sido Redondo, pero nadie puede discutir su categoría. Y tales son sus ganas de reescribir el final de su película, que en Vélez le abrieron las puertas para hacerlo. Hagan los memes que hagan.