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Ernesto Valverde Athletic BilbaoGetty Images

El penúltimo reto de Valverde

Firma Lartaun de AzumendiGoal

El buen momento que atraviesa el Athletic tiene a su entorno con una sonrisa que no se le quita ni con el mal tiempo. Es lógico. Hacía muchos años que los leones no arrancaban la competición de la regularidad con tantos puntos en el bolsillo. Si a eso se le suma la facilidad con la que han goleado en tres de los últimos cuatro partidos y la eclosión de Nico Williams como factor desequilibrante, no es de extrañar que el parón de clubes se le haya hecho eterno a la afición rojiblanca.

A pesar de que hoy serán una inmensa mayoría los que se acercarán a San Mamés o prenderán el televisor cargados de un optimismo bárbaro, la visita del Almería a la Catedral pondrá a prueba al equipo de Valverde. Ernesto sabe que se enfrenta a una situación que todavía no tiene resuelta y que pasa por ser uno de sus dos retos pendientes más importantes.

El último de ellos será comprobar si este Athletic es capaz de dar la talla de verdad contra equipos de campanillas, pero conviene no avanzar tareas, ya que esa empezará a dilucidarse dentro de una semana en el Sánchez-Pizjuán. La otra, la más próxima, tiene que ver con la llegada a San Mamés de los muchachos de Rubi.

La razón es bastante simple. Los rojiblancos aún no han logrado encontrar una solución convincente ante los rivales que se plantan en bloque bajo en el feudo bilbaíno. Han dominado los encuentros en la gran mayoría de sus fases, han vivido prolongadamente en terreno contrario, pero desde ese posicionamiento más estático no ha se ha visto la pericia exigida para batir la meta contraria.

Entiendo que estas dos semanas sin competición habrán servido al cuerpo técnico para discurrir alternativas a lo que no ha terminado de funcionar en casa ante conjuntos más precavidos. Un asunto de capital importancia a la hora de convertir San Mamés en aquel fortín que en la anterior época de Valverde resultara clave para terminar en puestos europeos.

El encuentro de esta noche es el séptimo de liga y no se pueden soslayar dos factores a la hora de hacer los necesarios análisis. El primero nos dice que cinco de esos siete choques se habrán disputado en la Catedral; un caso que muy posiblemente no cuente con precedentes en toda la historia liguera del Athletic. Esta anormal situación tiene que ver con el rompecabezas que ha supuesto pergeñar un curioso calendario en el que clubes como el Real Madrid y el Villarreal pidieron disputar sus primeros compromisos fuera de sus estadios para ganar tiempo en el avance de sus obras.

Asimismo, además de arrancar el torneo liguero con esa exagerada presencia local, las dos salidas que ha hecho el Athletic han sido ante dos equipos de muy escasa competitividad. Seguramente, otros años los leones no habrían sido capaces de sacar tanto rédito de un calendario tan amable, pero los de Valverde se han mostrado notables. De ahí que, tan bien posicionados como están a estas alturas, se antoje imprescindible encontrar los vericuetos que lleven a los rojiblancos a sortear el previsible autobús que plantee Rubi frente al marco de Fernando.

Los almerienses han perdido mucho punch ofensivo desde la venta de Sadiq Umar pero, a cambio, ninguno de sus rivales ha sido capaz de marcarles más de un gol. Por eso, la visita de los andaluces se antoja como una magnífica piedra de toque para dejar atrás la imagen de equipo romo ante conjuntos que se cierran. Algo de lo que, ahora mismo, no se está hablando por el estado de forma los leones, pero que continúa siendo una realidad que, como los fantasmas, no se ve pero se siente.

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