Que el fútbol jugado por mujeres no tiraba. Decían. Que el Camp Nou daría pena con una entrada de 10.000 personas, también comentaban. Que era mejor seguir jugando partidos europeos en el Estadi Johan Cruyff para que las jugadoras sintieran el calor de la grada. Parece que andaban ciertamente equivocados. El Barcelona-Real Madrid congregó a 91.553 personas en un Camp Nou lleno a rebosar. Récord mundial. Como en los mejores tiempos, como en los partidos más transcendentales del primer equipo masculino. El estadio azulgrana presentó la mejor entrada de la temporada. Sí, la mejor. Por encima del Clásico masculino, que reunió a 86.422 espectadores.
"Alexia, Alexia", cantó el Camp Nou entero. El mismo coro, con el mismo tono y el mismo ritmo que ese grito que tantos años escuchó Leo Messi mientras levantaba los dedos hacia el cielo. Los y las culés tienen nuevos ídolos más allá de los hombres, de los que siempre han sido los protagonistas. Hoy fueron ellas. Y seguirán siéndolo si el club se las cree y apuesta por seguir abriendo el estadio más grande de Europa para verlas jugar. Y porque juegan de lujo. 5-2 al Madrid, qué más puede pedir el aficionado culé.
Un caos para la mejor entrada de la historia
Pocas veces ha habido tanto colapso en un partido en el Camp Nou. El socio del Barça tiene tendencia a llegar justo, casi tarde a los compromisos del primer equipo masculino. Históricamente, media hora antes de un partido, el estadio está semi-vacío. No hay tradición de pasarse el día cerca del recinto azulgrana como sí ocurre en países como los Estadios Unidos, de comer por la zona, pasearse por los alrededores y acumular un buen ambiente cuando todavía faltan un par de horas para el encuentro. Tampoco sucedió en esta jornada histórica para el fútbol. Los aficionados llegaron pocos minutos antes y generaron un embudo que provocó que varios miles de personas se perdieran el inicio de un Barça-Madrid para recordar.
Juan Jiménez Pérez - GoalFoto: Juan Jiménez Pérez - Goal
Una gran cantidad de aficionados estuvieron más de una hora haciendo cola para poder entrar no solamente en las gradas, sino incluso en el recinto. “Si las entradas llegan a costar 60 euros y la gente se pierde media hora, se arma un follón”, nos expresó Aitor, que consiguió sentarse en el minuto 28 de encuentro, ya con 1-1 en el marcador y con bastante mal humor. “Llega a pasar esto con los hombres…”, insistió. "Fue un caos, pero valió la pena. Hay que volver a hacerlo, volveremos a venir", comentó Montse, una aficionada que acostumbra a ir al Johan Cruyff a ver a las campeonas de Europa.
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lLa hora no era la mejor, sobre todo para los comercios. Tampoco lo habría sido las nueve de la noche de un día laborable si la voluntad era que en el estadio hubiera miles de niños y niñas. Sea como fuere, la entrada acabó siendo la más alta de la historia en un partido oficial de fútbol jugado por mujeres. Más de 91.000 personas se acercaron al Camp Nou para ver a las futbolistas azulgrana clasificarse para las semifinales de la Women’s Champions League y para firmar el gran récord de asistencia en un duelo femenino. Hubo nervios y tensión para llegar a las localidades, miles de personas, con el partido ya empezado, seguían a las puertas del estadio esperando a que las dejaran pasar. Pero al final, el público se marchó con una sonrisa de oreja a oreja.
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