Brasil, el campeón que no goza

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Goal
Para los locales, el clímax fue amargar a Argentina. Su único placer es darle replay al dolor albiceleste.

Al fin sale el sol en el invierno de Río de Janeiro. Por un ratito se guardan los abrigos y aparece la piel carioca. Son miles los puntitos amarillos bajando de la estación Maracaná con dirección al mítico estadio homónimo. Se ven también algunos blancos optimistas. Perú quiere competir, como deseó Messi

Alrededor del Jornalista Mário Filho hay clima de fiesta: se vende churrasquinho, espeto corrido, queijo, frango, amendoim, refrescos varios y mucha cerveza. Se vende lo que uno quiera, a decir verdad. Entradas, merchandising, pintadas en la cara. La vigilancia es estricta, pero no molesta a los comerciantes ambulantes. 

Desde que Brasil le ganó a Argentina en el Mineirao y pasó a la final que empezó a disfrutar su Copa América. Aunque sea de reojo y por un rato. Aunque muchos le deseen el mal a Tite por su soberbia o la mala elección de jugadores. Aunque los propios brasileños repudien algunos de los fallos arbitrales que opacaron el torneo, como la absurda expulsión al 10 albiceleste frente a Chile

El deporte necesita de rivalidades. El goce se potencia si en simultáneo hay un antagonista que sufre. Identificar un enemigo es vital para darle sentido a la competencia

Hartos del incesante ("Brasiiiiil, decime qué se siente...") e incoherente ("tener en casa a tu papá...") cantito argentino, los pentacampeones del mundo siguen paladeando la eliminación de Messi y compañía y suena en lo el "Eta eta eta eta, Messi não tem Copa, quem tem copa é o Vampeta", por aquella final de Copa América en Venezuela 2007. 

La primera reacción después del jugadón de Jesús al que Everton le puso el moño de gol fue dedicárselo a Argentina. "Mil gols, mil gols... só Pelé, só Pelé, ¡Maradona cheirador!"

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El silencio y las dudas por el gol de Paolo Guerrero apenas duran unos minutos. Zambrano se resbala y Jesús desata el carnaval. Brasil vuelve a estar arriba... y vuelve a acordarse de Argentina: “O Di Maria, O Mascherano, O Messi ciao, Messi ciao, Messi ciao ciao ciao, Os argentinos, estão chorando, porque a Copa eu vou ganhar”.

La roja a Jesús le sube la temperatura a la final y ahí, por fin, baja el único canto de aliento de Brasil para Brasil: "Ohhhh... ¡Brasil!

No hubo Maracanazo como en 1950 ni Mineirazo como en 2014. Brasil sumó su 9° Copa América y empezó a reconciliarse tímidamente con sus hinchas. Habrá un poco de ruido en la playa, en Barra da Tijuca y algunos trasnochados en Lapa. Hace frío, mañana será otro día y ya nadie se acordará de Argentina.

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