Las consecuencias del decepcionante partido contra el Getafe, que terminó 1-0, van mucho más allá de la controvertida tarjeta roja que recibió Mastantuono en el tiempo de descuento. El Real Madrid terminó la noche con tres jugadores sancionados para el partido contra el Vigo, lo que supuso un repentino y grave quebradero de cabeza para el cuerpo técnico de cara a este crucial encuentro fuera de casa. Ancelotti deberá lidiar con una plantilla mermada mientras intenta mantener vivo el sueño del título.
Los defensas Huijsen y Carreras recibieron su quinta tarjeta amarilla de la actual campaña liguera durante el partido, lo que les supuso una suspensión automática de un partido por acumulación. La pérdida de estas dos figuras clave en defensa, junto con la ausencia obligatoria de Mastantuono, merma significativamente la profundidad general de la plantilla. El equipo debe ahora viajar para enfrentarse al Celta en Balaídos con una plantilla muy debilitada, lo que obliga a una reorganización apresurada.