El reñido encuentro provocó tensiones y el entrenador del Leeds se mostró descontento con un par de decisiones tomadas por Bankes. Con el Leeds presionando para empatar en los últimos minutos del partido, Farke se sentía cada vez más frustrado con cada segundo que pasaba, mientras el City ganaba un tiempo precioso con una serie de astutas tácticas. Cuando el árbitro pitó el final, Farke se sintió agraviado, ya que esperaba que se jugara un poco más de tiempo al final del partido, y entró furioso en el campo.
También hubo protestas porque se debería haber pitado un penalti a favor de los locales cuando el balón tocó el brazo de Matheus Nunes dentro del área. Parecía que el árbitro asistente de vídeo podría haber señalado un posible penalti a favor del Leeds, pero las protestas fueron desestimadas y se mantuvo la decisión original de Bankes.
Rayan Cherki también tuvo suerte de escapar del castigo cuando pisó con los tacos la espinilla de Ilia Gruev. El francés, que buscaba un contraataque rápido, le quitó el balón al centrocampista sentado en el suelo, pero luego pisó a Gruev mientras avanzaba. Probablemente fue una acción accidental, pero Farke pudo sentirse indignado porque a su equipo no se le concedió la ventaja.