En medio de la emoción tras la victoria en semifinales, Simeone se mostró muy sincero sobre la posibilidad de perder a su estrella. El entrenador argentino, que desde hace tiempo considera a Griezmann su mano derecha en el campo, se negó a ofrecer garantías sobre la disponibilidad del delantero para la final. El tono de Simeone era de afecto mezclado con resignación, reconociendo que la decisión depende totalmente del jugador, al tiempo que expresaba su desesperada esperanza de que se quede para una última celebración.
«Espero que juegue la final; se lo merece más que nadie», dijo Simeone, según cita Marca. «Su calidad y talento le acompañarán toda la vida. Le quiero mucho y siempre quiero lo mejor para él, pero espero que pueda jugar en esa final». El capitán del club, Koke, se hizo eco de estos sentimientos y admitió que el vestuario está a ciegas. «No sé qué va a pasar con Antoine», confesó el centrocampista. «Todos queremos que termine su carrera en el Atlético de Madrid, pero esa es una decisión que él tiene que tomar».