Aún no ha cumplido los diecisiete años, pero ya está a las puertas de escribir su nombre en la historia del fútbol alemán, tras convertirse en uno de los talentos emergentes más destacados de la Bundesliga y lograr captar la atención de Jürgen Klopp, seleccionador de Alemania, acercándose a un paso excepcional que podría convertirlo en el tercer jugador más joven en vestir la camiseta de la Mannschaft en toda la historia.
Se trata de Wael Mohya, la joya del Borussia Mönchengladbach, que se prepara para tener su oportunidad con la selección absoluta de Alemania, después de que Klopp lo convocara dentro de una lista compuesta por seis jugadores para ocupar las posiciones ofensivas por detrás del delantero puro, pese a que todavía tiene diecisiete años, lo que lo convierte en el elemento más joven del grupo por una amplia diferencia.
El brillo de Mohya frente al Stuttgart, en el partido que terminó con la victoria del Mönchengladbach por 3-2, fue el punto de inflexión más destacado de su carrera, tras ofrecer una actuación llamativa y salvar a su equipo de una nueva derrota en la Bundesliga, dejando claro a todos que posee un talento excepcional que trasciende los límites de su edad.
Y después de robar todas las miradas con su equipo, y de debutar con la selección sub-21 de Alemania, el jugador se convirtió en el centro de atención del cuerpo técnico de la absoluta, pues Klopp consideró que había llegado el momento de darle la oportunidad.
Pero la convocatoria de Mohya no fue solo una recompensa por su brillante rendimiento, sino que también puso fin a una disputa por su futuro internacional, ya que tenía derecho a representar a Alemania o a Marruecos, al ser hijo de padres marroquíes.
El jugador ya había hablado anteriormente de su ambición de representar a la selección alemana, declarando al diario "Bild": "La experiencia con la sub-21 fue un paso ideal para mí, y mi objetivo es, por supuesto, convertirme algún día en internacional con la selección absoluta. Seguiré trabajando con todas mis fuerzas, pero mi concentración ahora está puesta en el Mönchengladbach".
Según el diario alemán, la Federación Marroquí de Fútbol realizó esfuerzos para convencer al jugador de representar a Marruecos, pero Mohya parece haber decidido su elección a favor de Alemania, el país en el que nació el 31 de diciembre de 2008.
Y en caso de jugar frente a Serbia o Países Bajos, se convertiría en el tercer jugador más joven en la historia de la selección alemana, además de poner fin a cualquier polémica sobre su futuro internacional.
El Mönchengladbach estuvo a punto de perder su joya gratis
El camino de Mohya hacia el primer equipo no fue fácil; de hecho, el Borussia Mönchengladbach estuvo a punto de perder a su talento emergente sin recibir nada a cambio.
El jugador nació en la ciudad de Mettmann, se crió en Mönchengladbach y comenzó su carrera en el club SV Straelen, antes de incorporarse a la academia del Borussia a los siete años.
El 13 de diciembre de 2025 disputó su primer partido en la Bundesliga frente al Wolfsburgo, pero llegar a esta etapa no estaba garantizado, ya que su contrato con la academia del club finalizó en junio de 2025 y permaneció sin contrato durante varios días, en un momento en el que la directiva tenía puesta su atención en el futuro de Kilian Sauck.
La intervención del director ejecutivo Stefan Stegemann salvó al club de perder un talento excepcional, tras quedar impresionado por el potencial del jugador durante el torneo de la liga juvenil sub-17, donde brilló frente al Bayern Múnich y marcó dos goles, antes de añadir otro gol en la final frente al Leipzig.
En menos de 18 meses, el valor de mercado de Mohya alcanzó cerca de 17 millones de euros, con sus acciones en continuo ascenso, convirtiéndose en uno de los talentos más solicitados del continente europeo.
Grandes clubes, entre ellos el Bayern Múnich, siguen de cerca la evolución del jugador, pero el entrenador del Mönchengladbach, Alexander Blessin, asegura que la fama no ha cambiado su personalidad, declarando: "No siento que esté pasando por ningún cambio en su mentalidad o su personalidad; simplemente es Wael".
Del cuidado de niños a los sueños de estrellato
Y pese al gran revuelo en torno a su nombre, Mohya sigue conservando su sencillez, pues hace apenas unos meses trabajaba en una escuela primaria, dentro de un programa de cuidado de niños tras finalizar la jornada escolar.
El jugador reveló el pasado enero que había acordado con sus padres pasar un año de voluntariado al servicio de la comunidad, que inició durante el verano, con el objetivo de obtener un certificado de cualificación para acceder a la escuela técnica superior.
Durante aquella experiencia, recibió un apodo curioso que todavía lo acompaña dentro de los vestuarios del Borussia, "Waffel", después de que una niña de seis años no pudiera pronunciar su nombre y lo llamara así en lugar de Wael.
El jugador declaró al diario "Bild": "Había una niña pequeña que no podía pronunciar mi nombre, así que siempre me llamaba Waffel, y desde entonces el apodo se me quedó pegado".
Mohya mantiene una estrecha relación con sus padres, que se encargan de gestionar sus asuntos deportivos y financieros en colaboración con la agencia "CAA Stellar", hasta el punto de que reveló que no conoce la cuantía de su salario en el club, aclarando: "Mis padres se encargan de todo; recibo una asignación mensual y llevo una buena vida".
Lo esperan millones, pero la prioridad es el Gladbach
El salario anual de Mohya, incluyendo las primas, sigue siendo inferior al millón de euros, pero su contrato, que se extiende hasta el año 2028, es candidato a ser prolongado a cambio de un importante aumento económico.
Las previsiones apuntan a que su salario podría alcanzar cerca de dos millones de euros en caso de renovar su contrato con el Borussia, en un paso que podría representar el inicio de una nueva etapa financiera en su carrera.
Y pese al interés de los grandes clubes de Europa, el jugador no parece tener prisa por marcharse, pues su concentración está puesta actualmente en ayudar al Mönchengladbach a superar sus dificultades, mientras que el club prefiere conservar a su joya hasta que mejore su situación, antes de pensar en venderla por una suma enorme.
Así, Wael Mohya pasó en poco tiempo de ser un talento desconocido que estuvo a punto de abandonar su club gratis, a uno de los nombres emergentes más destacados de Alemania y candidato a entrar en la historia internacional, en una historia que combina el talento precoz, la humildad y la lucha por el futuro.

