+18 | Publicidad | Aplican Términos y Condiciones | Juega con responsabilidad | Principios editoriales
Jordi Alba Sergio Busquets Gerard Pique Eric Garcia BarcelonaGetty Images

La reconstrucción del Barcelona será dura

La caída de Múnich reabrió viejas heridas en el Barça. El “es lo que hay” de Ronald Koeman no queda ahora tan lejos del “esta es nuestra realidad” de Xavi Hernández, pronunciada tras la eliminación de la Champions League este miércoles en el Allianz Arena. Hay pocos meses de diferencia entre ambas frases y, aunque no quieren decir exactamente lo mismo, ni con el mismo nivel de resignación, se parecen en el fondo. El nivel del Barça hace tiempo que no es el de los grandes de Europa, pero Messi conseguía disimular las taras de un equipo que vivía sumido entre las debacles y la resistencia de los canteranos -los de hoy y los de ayer-, que se niegan a ver como su amado club cae sin oponerse a ello. Sin Messi, ya no hay quién tape el desastre.

A esta situación se ha llegado tras varios años viéndolas pasar. Jugadores, entrenadores y directiva -la de Bartomeu- caminaban sin rumbo, sin un plan, dejándose llevar por la inercia de los mejores años de la historia del club, donde se ganaba todo lo que se ponía por delante. Pero la transición de aquel equipo liderado por los Dani Alves, Piqué, Mascherano, Busquets, Xavi, Iniesta y Messi hacia una nueva plantilla joven y con hambre se intentó llevar a cabo sin una estrategia definida. Pasaron varios directores deportivos con ideas opuestas en muy pocos años -Zubizarreta, Robert Fernández, Pep Segura, Éric Abidal-, dimitieron unos cuantos directivos -también el del área deportiva- y todo empezó a caerse. Con la connivencia de todos, no se salva nadie.

Ahora, el Barcelona está en un agujero negro de muy difícil salida. Lo saben los actuales directivos, que admiten que la reconstrucción del club -no solamente del equipo- va a ser dura y que va a llevar un largo tiempo. Piden paciencia y confianza, pero la realidad a día de hoy no permite tener sensaciones agradables. La entidad perdió 481 millones en la última temporada, aunque casi la mitad fueron imputados por Joan Laporta a la anterior junta directiva sin pertenecer a ella, y en este curso el Barça va camino de firmar su tercer ejercicio consecutivo con números negativos. La caída en la Champions significa perder más de 20 millones presupuestados y, a estas horas, ni el nuevo patrocinador ni la venta del 49% de Barça Studios están encarrilados. Y son más de 100 millones entre esta temporada y la siguiente. En el club aseguran que la búsqueda del patrocinador y de nuevos ingresos va por buen camino, pero por ahora no hay nada definido y el responsable de dicha área está en el punto de mira. De hecho, se rechazó sin un motivo aparente -Laporta quería firmarlo- una propuesta de casi 60 millones de la compañía más grande del mundo en educación online, de origen indio.

Sin rebajas no habrá nuevo equipo

En la zona noble del Camp Nou cuesta ver soluciones que no pasen por un recorte drástico de la masa salarial del primer equipo de fútbol masculino. Se ponen las manos en la cabeza cada vez que analizan los contratos firmados por la junta anterior, unos acuerdos que impiden ahora, con el descenso dramático de los ingresos, mejorar la plantilla con la incorporación de futbolistas de altísimo nivel. Las marchas de Messi, Griezmann, Junior Firpo, Emerson, Trincao y Pjanic no son suficiente. La masa salarial sigue siendo inasumible y el límite de LaLiga sigue ahogando a un club que no puede permitirse fichar sin antes vender. Y no en la misma proporción. Mientras el Barcelona siga incumpliendo el límite salarial (tendría que tener una plantilla de 100 millones y la tiene de 400), por cada 5 millones en nuevos salarios se tendrán que liberar 20. Imposible soñar con Erving Haaland si antes no se han marchado Coutinho, Umtiti, Sergi Roberto, Dembélé e incluso algún titular indiscutible hoy como Frenkie de Jong o Ter Stegen. Para traer a un crack, el Barça tiene que echar a varios.

Xavi Hernández trabaja intensamente en la recuperación de las esencias cruyffistas, pero sin una plantilla acorde con las necesidades y con jugadores del estilo que el egarense desea implantar parece imposible llevar a cabo la reconstrucción que necesita un equipo que ya vivió esta situación a principios de los 2000. La diferencia es que ahora, además, la entidad barcelonista debe afrontar la construcción del Espai Barça, los nuevos Camp Nou y Palau Blaugrana que jubilen a dos recintos que se caen a pedazos. Vienen tiempos difíciles en el Barcelona.

Anuncios