La historia del enfrentamiento no carece de un precedente claro en el que los temores de seguridad estuvieron ligados a la decisión de aplazarlo. En octubre de 2019, se decidió aplazar el partido entre el Barcelona y el Real Madrid que estaba previsto en el Camp Nou, tras una ola de protestas y disturbios en Cataluña que siguió a las penas de prisión dictadas contra varios líderes del movimiento independentista.
La Liga española explicó, en un comunicado oficial de aquel entonces, que había actuado para impedir que el partido se disputara en su fecha original debido a la situación de seguridad en la región y a la información que había recibido sobre la posibilidad de que grupos no pacíficos aprovecharan el encuentro.
La Liga planteó intercambiar los estadios de manera que el partido se jugara en Madrid, pero los dos clubes no aceptaron esta propuesta, antes de que la Federación Española decidiera disputar el encuentro el 18 de diciembre de 2019. Y en diciembre de ese mismo año, las autoridades impusieron un amplio operativo de seguridad antes del partido aplazado, en medio de temores de intentos de boicot por parte del movimiento "Tsunami Democràtic", que llamó a aprovechar el interés mundial por el Clásico para transmitir mensajes políticos.
Pero eso no significa necesariamente que el mismo escenario vaya a repetirse en 2026, ya que el trasfondo de las protestas actuales difiere de la crisis de 2019, y hasta ahora no existe información oficial que demuestre la existencia de un plan para boicotear el partido de hoy.
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