ANÁLISIS
La situación deportiva del primer equipo acorrala a Josep Maria Bartomeu, que el miércoles vio esfumarse los campeonatos de fútbol y baloncesto después del empate de los hombres de Quique Setién ante el Atlético de Madrid y de la derrota de los de Svetislav Pesic a manos del Baskonia. El coronavirus y la crisis económica que le está siguiendo añaden presión a un presidente azulgrana obsesionado con despedirse con grandes títulos a falta de un año para las elecciones y, sin tiempo para construir un nuevo proyecto, lo fía todo a la inspiración de unas vacas sagradas que cada año llegan más al límite al tramo decisivo de la temporada. En esta ocasión ni han competido por Laliga lo cual pone en discusión la visión cortoplacista del proyecto deportivo en ambas secciones.
Bartomeu, 3 entrenadores y 5 directores deportivos en 5 años
En el caso del fútbol -el que copa el interés de este editorial- la falta de rumbo y objetivos a largo plazo son evidentes. Bartomeu, a diferencia de sus predecesores, no ha logrado construir un proyecto duradero como presidente. Dio continuidad a Luis Enrique Martínez hasta que el asturiano dijo basta y contrató a un técnico con mano izquierda y demostrada solidez táctica para gestionar la madurez de Leo Messi como Ernesto Valverde pero perder a Neymar Da Silva fue incluso más traumático de lo esperado. El equipo fue perdiendo capacidad de reacción y el brasileño tampoco evitó que la Juventus pasara por encima del Barcelona en 2017. Luego vinieron Roma y Anfield.
Paralelamente, Bartomeu ha ido cambiando de director deportivo cada temporada. En 2015 despidió a Andoni Zubizarreta, máxima autoridad deportiva del club durante cuatro años y medio y que venía de reemplazar a Txiki Begiristain, que estuvo siete años en el cargo. Su sucesor, Albert Soler, apenas se mantuvo unos meses y llegó Robert Fernàndez. Aguantó casi tres años antes de darle poderes a Pep Segura, que a su vez duró sólo un año para dar la bienvenida al tándem formado por Eric Abidal y Ramon Planes, si bien el francés se encuentra en el desguace tras varios despropósitos verbales y sin demasiados aciertos en el mercado, sin olvidar que el vicepresidente deportivo, Jordi Mestre, renunció en 2019.
En cuanto al banquillo, Bartomeu no despidió a Valverde cuando tenía argumentos sólidos, tras la final de la Copa del Rey en el Benito Villamarín, pero dio un volantazo después de que el equipo se dejara remontar en la Supercopa de España a pesar de haber protagonizado los mejores minutos de la temporada. Lo hizo pensando en la opinón pública más que por convicción según admitió él mismo pero el problema es que ni siquiera miró a los espejos retrovisores. Hubo jugadores que dieron el visto bueno al adiós del txingurri pensando que llegaría Xavi Hernández pero a la hora de la verdad ni el egarense, ni Ronald Koeman, ni Mauricio Pochettino estaban por la labor. Acabó llegando, hasta se podría decir que de rebote, Setién pero el cántabro está sentenciado definitivamente tras el empate del martes ante el Atlético.
Sólo un candidato a la sucesión de Setién
Es decir, el Barcelona se encuentra exactamente igual que el pasado 9 de enero. La junta ha dejado de creer en el entrenador pero sabe que prácticamente no tiene alternativas a Setién. Xavi todavía no ve claro dar el salto al Barcelona, sabe que es el favorito de todos los precandidatos a las elecciones dentro de un año y quiere un proyecto que le permita decidir. Koeman no romperá la palabra dada a la KNVB y se mantendrá al frente de la selección holandesa hasta pasada la Eurocopa, que tendrá lugar dentro de un año, finalmente. Pochettino, bueno. El ex del Tottenham es un entrenador que nunca ha escondido su animadversión por el club azulgrana. Tiene amistad con Bartomeu pero su llegada sería más difícil de entender que el regreso de Louis Van Gaal al Camp Nou en 2002 de la mano de Joan Gaspart.
En este contexto, Bartomeu tiene pocas opciones por no decir ninguna y cerca estuvo de escapársele pero a falta de cinco minutos para que empezara el Barcelona-Atlético anunció la renovación de Francesc Garcia Pimienta, el técnico del filial que ya sonó tras la destitución de Valverde pero entonces Bartomeu optó por Setién. Pimi es hoy el único candidato a la posible sucesión mientras Setién sostiene que "no me siento en absoluto cuestionado".
Doble o nada: El Barcelona lo fía todo a la Champions League
Porque con las aspiraciones a LaLiga besando el subsuelo el Barcelona piensa ya sólo a que cuatro buenos partidos de Messi puedan darle al club su sexta corona europea pero Bartomeu entiende que, como ya dijo el rosarino, "no nos llega con este equipo", el mismo que se redujo de 24 a 28 jugadores en enero y que vuelve a llegar a la fase final con la lengua fuera y dando muestras de haber olvidado que jugar bien, llamémosle arbitrariamente así al juego combinativo y de espacios, no es un objetivo alternativo a los títulos sino un método para lograrlos. Habrá que ver si al Barcelona de Bartomeu le alcanza para un último baile con lo poco que le queda.





