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Boca River Supercopa Argentina 14032018Agustin Marcarian/Getty Images

Tevez desaprovechó la chance de volver a ser

Carlitos estaba ante la posibilidad de esfumar los fantasmas asiáticos, pero tuvo un pésimo partido en la Supercopa frente a Rive r y no logró reconquistar el amor de muchos xeneizes que todavía no le perdonan su aventura por China.

La idolatría es un concepto difícil de explicar porque, básicamente, es compleja de sentir. Los ídolos no tienen una lógica directa: no existen motivos o pasos fijos para convertirse en uno . Para algunos pueden funcionar características que para otros no. Pero casi siempre hay un hilo conductor que hace que el hincha se vea identificado en un futbolista. Y ese es el carisma.

Cuando Carlos Tevez partió rumbo a China , a fines de 2016, cometió un acto impopular, contradictorio con lo que fue su carrera vinculada a Boca. Para alguien que siempre fue frontal con sus sentimientos por el club, su escapada sin dar la cara y por la puerta de atrás fue una daga clavada en la espalda para el público Xeneize.

“Necesito un buen Superclásico” , había dicho antes de aquel 4-2 en el Monumental, reconociendo que enfrentar a River era su debilidad. Aquel día la rompió y metió un golazo. Esta noche, en Mendoza, todo lo contrario. Ni un remate al arco, apenas un 66% de efectividad en sus pocos 38 pases , solo generó dos infracciones y, encima, su porcentaje de toques en campo contrario fue de un mísero 58%. Nada de nada.

Ese carisma que lo llevó a ser durante años el jugador del pueblo, se esfumó en Asia y no pudo aprovechar la chance que está Supercopa le brindó. No es el único culpable, claro. Tal vez sea el menos. Pero su jerarquía no apareció para saldar la única deuda que tenía pendiente: una consigo mismo, para volver a ser. Ahora, solo le queda una bala. La Copa o la nada .

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