Sin Messi no hay paraíso

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El rosarino reaparece en el segundo tiempo para meterle una marcha más a un Barcelona que remontó en 54 segundos.


EDITORIAL

"Entre todos cuidamos de Messi" decía Ernesto Valverde antes de visitar al Sevilla. Sin embargo, ni la selección argentina ni el Barcelona consiguen vivir sin el concurso del rosarino, elemental para los dos equipos de su vida. No jugó con la 'albiceleste' y tuvo que ver desde la grada el 6 a 1 que le endosó la selección española para luego viajar a Sevilla y asistir desde el banquillo a un nuevo naufragio, en esta ocasión en clave azulgrana.

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De acuerdo, ante el Sevilla tampoco estaba Sergio Busquets. Faltaban, pues, las dos piezas básicas que convierten al Barcelona en candidato a todos los títulos y el equipo se resintió, apagándose a medida que pasaba el tiempo. El cuadro local, por contra, fue acostumbrándose a jugar en terreno rival y aprovechó un fallo infantil de Samuel Umtiti para que Franco Vázquez estableciera el 1 a 0. Messi, que hasta entonces incluso había dejado escapar algún que otro bostezo, puso los ojos como platos. "Otra vez no", debió pensar.

Porque "cuidar a Messi" significa que pueda tomarse un respiro de vez en cuando y a pesar de la ausencia del lesionado Buquets el cuadro azulgrana plantó sobre el terreno de juego argumentos más que sobrados para plantear, por lo menos, un mínimo de resistencia. Falto de intensidad también en el arranque del segundo tiempo, Luis Muriel puso el 2 a 0 a los cuatro minutos de retomar el juego tras otro error elemental, en esta ocasión de Ivan Rakitic, improvisado mediocentro sin Busquets. Valverde dio entonces orden a Messi de calentar y ocho minutos más tarde, en el doce del segundo tiempo, regresó al el terreno de juego tras trece días de descanso por unas molestias musculares.

Rodeado de abucheos -el cuadro hispalense es su víctima favorita- ingresó en el terreno de juego y el Barcelona recuperó la actitud. Luis Suárez puso el 2 a 1 e falta de dos minutos para el final tras aprovechar y apenas un minuto más tarde Messi puso el empate y salvó los muebles, permitiendo al Barcelona mantener la imbatibilidad en la Liga y, a la vez, exhibir músculo a pesar de la mala imagen ofrecida: solo tres equipos le han metido dos goles esta temporada y ninguno ha conseguido la victoria. Con Messi todo es posible, hasta una remontada en tres minutos.

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