El sorteo de la Copa Sudamericana 2023 volvió a poner a Tigre y São Paulo en el mismo camino una década después de la final trunca de la misma competición. Este jueves 6 de abril, desde las 21.00, se enfrentan en Victoria y se espera un clima muy caliente.
LA PREVIA
La final de la Copa Sudamericana 2012 enfrentó a Tigre y São Paulo, la sorpresa y el candidato. Los argentinos llegaban tras vencer a Argentinos Juniors, Deportivo Quito, Cerro Porteño y Millonarios. Con Néstor Gorosito a la cabeza y Ruben Botta como la figura total, buscaban su primera estrella continental.
Del otro lado, los brasileños, una de las instituciones más ganadoras de su país, superaron a Bahía, Liga de Loja, Universidad de Chile y Universidad Católica. Su estrella era Lucas Moura, que tras este par de partidos emigraría a Europa.
El primer duelo entre ambos tuvo lugar el 5 de diciembre en La Bombonera, se jugó en el recinto boquense porque el Estadio José Dellagiovanna sólo tenía capacidad para 28.000 personas y las reglas de una final de Confederación Sudamericana de Fútbol requerían como mínimo 40.000. El resultado final fue 0-0, y el Matador sabía que iba a tenerla complicada en Brasil.
EL PARTIDO DE VUELTA
GettyEl mítico Morumbi reventaba con casi 70.000 almas paulistas que querían ver campeonar al Tricolor. La visita intentó demostrar carácter con muestras de hostilidad, como el pisotón de Lucas Orbán a Lucas Moura cuando estaba tirado en el césped. No obstante, tras un cuarto de hora decente, la defensa comenzó a resquebrajarse.
A los 22' Moura puso el 1-0 y a los 27' Osvaldo amplió la distancia picándosela a Damián Albil. Dos jugadas donde el "7" demostró su capacidad, su técnica y su influencia en el equipo, primero anotando y luego asistiendo.
El Matador se puso nervioso, comenzó a ir a los duelos de manera más agresiva. Lucas lo percibió y comenzó a retener la pelota más de lo debido. Uno de esos cruces terminó con el brasileño en el piso, ensangrentado por una trompada de Orbán.
La gota que rebasó el vaso llegó a los 44', cuando en mitad de cancha Moura recibe y se pone los brazos en la cintura. Actitud desafiante, burlesca. Esperó la marca, llegó y Leone, el marcador, intentó frenarlo con un codazo. Luego otro futbolista del Matador le tiró el balón en la espalda.
No bien el árbitro pitó el final se armó una batahola. Algunos como Rogerio Ceni, capitán y emblema del club, intentaron separar los bandos, pero otros como Doni, el arquero suplente, golpeó y escapó.
LA PELEA

Lo peor de la jornada estaba por llegar. "Nos emboscaron, la gente de seguridad nos estaba esperando. En la primera escaramuza uno sacó un revólver y se lo puso a Albil en el pecho", contó a los medios Rubén Pasquini, jefe de seguridad del club, la misma noche del evento. Él también tenía un fuerte golpe en el rostro.
En esos minutos entre tiempo y tiempo muchos futbolistas fueron golpeados, las paredes quedaron ensangrentadas y todos los damnificados se pusieron de acuerdo en que hubo zona liberada. "Liberaron la zona y dos de ellos sacaron dos revólveres. Hay dos o tres jugadores lastimados. Encima son cagones, porque mano a mano no se la aguantan. Sacaron dos revólveres: no se juega más", le dijo Pipo Gorosito a la prensa.
Los futbolistas identificados con golpes fueron Gastón Díaz, Rubén Botta, Damián Albil, Mariano Echeverría, entre otros. Martín Galmarini, capitán e ídolo tigrense, también habló: "Van ganando 2-0, estaban jugando mejor que nosotros. No encuentro sentido para que nos esperen, haya zona liberada, nos caguen a palos. Cuando se cae uno, saca el fierro y empieza a amenazar. A Damián Albil le pegaron un bastonazo en el pecho".
Ante la demora del club argentino, Enrique Osses, árbitro chileno encargado del partido, decidió no involucrarse demasiado. Fue contundente: "Nosotros no vimos nada. Escuchamos... Vimos algunas lesiones en algunos jugadores, pero no sabemos qué se los provocó. Vamos a esperar cinco minutos más y vamos a finalizar el partido". Y así lo hizo.
Julio Bascuñán, el cuarto árbitro, estaba en el vestuario intentando convencer a los jugadores argentinos para salir a jugar. Finalmente se lo vio subir solo las escaleras y llegar al círculo central de la cancha donde la terna chilena estaba reunida junto al plantel local. Poco después, los paulistas comenzaron a festejar. Se preparó el escenario para la entrega de premio y desde afuera del recinto los fuegos artificiales resonaban en el aire. Era oficial: no hubo suspensión, sino finalización del juego.
"Esta es la consecuencia de todo lo que han venido haciendo. Nos llevaron a entrenar a dos horas del hotel, hoy nos trajeron en una hora y quince de acá, no nos dejaron entrenar en la cancha. Ahora no nos querían dejar hacer el calentamiento en la cancha", fue la reflexión de Gorosito.
Nunca se terminó de esclarecer todo lo que pasó, tampoco se suspendió a ningún representante de São Paulo o de la policia brasileña.




