Llama la atención que un jugador internacional como Kylian Mbappé no luzca el mismo dorsal en su club y en su selección. Es sabido que en el PSG luce el 7 y con Francia el 10, pero lo cierto es que los motivos que le han llevado a ello están más vinculados a la ambición y disponibilidad de estos que a otra cosa.
Tras llevar el 29 en su primera campaña en el Parque de los Príncipes, en el segundo se animó a heredar el número que había dejado vacante el brasileño Lucas Moura, que hizo las maletas rumbo al Tottenham meses antes. El propio Mbappé reconoció a los medios oficiales del club parisino que su elección se debía a que "es una indicación a tus ambiciones, el jugador que tú quieres ser" y sentenció que es "un número de leyenda, muchos grandes jugadores lo han llevado".
En lo que concierne al número que hace referencia a la excelencia, pasó algo parecido. Se quedó vacante de cara a unos amistosos previos al Mundial de Rusia de 2018 tras caerse Lacazette de la convocatoria, que fue su último antecesor en llevarlo. El 7 lo tenía y lo sigue teniendo Anthoine Griezmann, por lo que el dorsal que Zidane y Platini honraron con éxitos fue para él, y acogió bien la responsabilidad en esa Copa del Mundo de la que salieron campeones.
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