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Hinchada Boca - RiverFotos Télam

Pasión mata desorganización: Boca, River y AFA quedaron expuestos por la Supercopa

Boca Juniors y River Plate están en la puerta de jugar la segunda final oficial de su historia. La demanda para ese partido es inmensa: nadie se lo quiere perder. AFA y las dirigencias de los clubes hicieron todo al revés. Los que pierden son siempre los mismos.


CONFIRMACIÓN DE SEDE Y MARCHA ATRÁS


La historia comienza cuando River ganó la Copa Argentina ante Atlético Tucumán. Allí quedó confirmado que se daría una final histórica. Días más tarde, ya en el verano de 2018, Claudio Tapia, presidente de la Asociación de Fútbol Argentino confirmó, personal y públicamente, que el partido se iba a disputar el 14 de marzo en el estadio Mario Alberto Kempes de la ciudad de Córdoba

Sin embargo, todo cambió un mes más tarde, a sólo 36 días de la gran final . “Por una cuestión de logística, la final de la Supercopa va a ser en Mendoza . Lo vamos a comunicar oficialmente mañana”, fue la explicación del Chiqui, el 6 de febrero. 


PROMESAS DE SOLUCIONES


Claro, en el medio, tras la confirmación del presidente de la AFA de que el partido se iba a jugar en Córdoba, muchos hinchas de ambos equipos sacaron pasajes aéreos y terrestres. Tras la marcha atrás, Tapia deslizó: "Haremos un pedido a Aerolíneas Argentinas para trabajar en conjunto y colaborar con aquellos hinchas que tienen su pasaje para Córdoba". 

Nada ocurrió.

La ayuda nunca llegó. Los pasajes -la opción más barata de ellos- no tenían posibilidad de cambio alguno. Estos hinchas perdieron dinero o se las tuvieron que ingeniar para ir a Mendoza de otra forma: algunos alquilarán autos en Córdoba y accederán vía terrestre hacia la provincia cuyana.


PRECIOS ANTI POPULARES


Una vez confirmada Mendoza como sede definitiva de este partido, los pasajes aéreos dubieron en un 400%. Ir desde Buenos Aires a la capital mendocina saliendo el mismo miércoles 14 y volviendo al día siguiente llegó al precio de $10.000 (500 dólares) . La nueva empresa low cost que comenzó a operar en Argentina elevó sus aranceles en más de 200%: pasó de costar $897 (45 dólares) por tramo a $5940 ida y vuelta (US$ 297).

Pasaban los días y no había novedades de la venta de entradas. Los hinchas, en su mayoría, ya habían resuelto la cuestión del traslado y el alojamiento -que también aumentó sus precios-. Pero todavía no sabían cómo iban a comprar las entradas, a cuánto y sobretodo: si las iban a conseguir o no.

Finalmente llegó la información a sólo nueve días del partido . Las -mal llamadas- populares cuestan $ 800 ( 40 dólares ) más un pequeño costo de servicio, mientras que la platea descubierta sale $2200 (US$110) y la cubierta se eleva a $3200 (US$160).


PREVENTA FANTASMA


Entre la información de la venta de entradas se incluyó una preventa exclusiva para clientes del banco que esponsorea a ambas instituciones. Una salvedad: el partido es un evento organizado por AFA -ente ajeno a los auspiciantes de los equipos-, no por las instituciones. 

La preventa se anunció para el martes 6 de marzo . Nunca se promocionó el horario de inicio de venta ni el método. Pero en las bases y condiciones de la promoción se anunciaba a las 10 horas, con un stock de 5000 boletos. Pasó todo ese martes y la venta nunca comenzó. Una locura. Finalmente se dio el viernes 9 a través de la web que organizó todo.


MISIÓN IMPOSIBLE: COMPRAR UNA ENTRADA


Las populares volaron: en 10 minutos ya no había nada. Y la cuestión no tenía lógica: hubo errores en el sistema, que rechazó tarjetas de crédito una y otra vez, y organizó una sala de espera virtual casi al azar. Un detalle: vendieron una entrada por tarjeta de crédito. Es decir, no hay lugar para aquellos que no tengan una tarjeta de crédito. 

No hubo ningún privilegio para los socios , aquellos que van domingo tras domingo al Monumental o a la Bombonera.


LA PASIÓN SIEMPRE LE VA A GANAR A LA DESORGANIZACIÓN


Precios altísimos, desorganización, mentiras, promesas incumplidas y destrato para sus socios. Los hinchas mostraron su fastidio y enojo, pero allí estarán, una vez más. En el estadio, cantando y alentando, porque la pasión le gana a la lógica. 

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