No queremos que Messi tenga "los huevos de Gary Medel"

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Chilenos se mofan de la "garra" que tiene su futbolista y que supuestamente Leo no, pero en Argentina queremos que el 10 juegue y no que se pelee.

"Argentino, argentino, qué amargado se te ve, Messi no tiene los huevos que tiene Gary Medel". Los chilenos entonan el cantito, orgullosos, en todos los rincones de Brasil. Sacan pecho, se ríen, lo gritan con todas sus fuerzas. Para ellos esta es una de las máximas virtudes del Pitbull, su "coraje", su "garra". Les gusta que Medel meta la pierna fuerte, que trabe con la cabeza, que pechee a un rival y que se vaya expulsado por "guapo". Realmente creen que a los argentinos nos duele que Messi "no tenga los huevos" que tiene, según ellos, Gary.

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Antes de decirles que no, que los argentinos no queremos que Leo tenga "los huevos de Medel", se podría discutir por qué "tener huevos" en el fútbol es sinónimo de jugar fuerte, ir a la pelota como si fuera la última o dar una patada (como la que el Pitbull le pegó a Messi en la Copa América 2015) y no con intentar jugar y hacer que jueguen los demás. Porque, en ese sentido, el "coraje" sólo será poner el cuerpo, arriesgarlo a cualquier lesión para recuperar una pelota o intentar sacar de la cancha -muchas veces o casi todas las veces de manera desleal- al rival y no jugar. Y en el fútbol ganan los que hacen más goles, que poco tiene que ver con lo mencionado anteriormente.

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Claro, un buen quite es fundamental durante un partido. Un buen quite, una falta técnica a tiempo, cortar una jugada. Pero no alcanza. Y eso no es, o no puede ser, el trabajo de todos en el campo de juego. ¿Cómo le vamos a pedir a Messi, el mejor jugador del mundo, que se tire a trabar con la cabeza? ¿Para qué queremos eso? Por supuesto que le exigimos "coraje" (siempre suponiendo, aunque sea una definición errónea y completamente machista, que los "huevos" son sinónimo de valentía), pero ese coraje no tendrá que ver con pelearse con un adversario o protestarle una falta al árbitro, sino con pedir la pelota, levantar la cabeza y hacer los movimientos que sólo La Pulga es capaz de hacer para lograr destrabar un partido y darle el triunfo a la Selección argentina. Esos son los "huevos" que le pedimos al 10. Que sea el conductor del equipo, que nos dé una victoria y que nos saque -con la ayuda de sus 10 compañeros en cancha- campeones de algo. Y en esta Copa América eso no sucedió. Lo que sí sucedió fue que Leo se cruzó con Medel y terminaron los dos expulsados en una decisión equivocada del árbitro. Pero no nos interesa ver a ese Messi. No lo celebramos. El único coraje que pretendemos del 10 es el que sale de su zurda. 

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