Messi saca el genio

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El rosarino remonta los dos goles del Sevilla a copia de carácter y gracias a un hat-trick que salva al Barcelona antes de los Clásicos en el Bernabéu


EDITORIAL

Llevaba semanas derrapando el Barcelona. Lo había hecho en cada curva que ha tomado desde que empatara en Mestalla en el primer partido del mes de febrero. Hasta la visita al Sevilla habían sido cinco choques en los que apenas había logrado una victoria y en los que había vivido más que nunca de Leo Messi. En el Sánchez Pizjuán volvió a repetir el guión de las últimas semanas, con un juego irreconocible por su ineficacia, y cuyo resultado dependía más que nunca de la inspiración de la estrella, especialmente después de que Jesús Navas adelantara al cuadro andaluz mientras los barcelonistas sufrían hasta para pisar el área rival.

Quizá tuviera razón en insistir Ernesto Valverde en que "no estoy preocupado" por la falta de gol porque lo cierto es que ante el Sevilla quedaron disipadas todas las dudas en cuanto al poderío ofensivo, no tanto en cuanto al equilibrio defensivo. De hecho,no hubo un solo balón que no pasara por los pies de Messi pero no hay que olvidar que con ese mismo planteamiento hace dos semanas en San Mamés el Barcelona no puso a prueba al portero rival ni una sola vez o que ante el Valladolid solo envió dos balones entre los tres palos. Además, entre las famosas veinticinco ocasiones en el Stade de Lyon apenas hubo una de clara. 

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En Sevilla no hubo tantas pero sí se dieron ciertas imprecisiones en la retaguardia que inicialmente conderanon al equipo, cada vez más gris a medida que van pasando los partidos y tras el gol de Navas el Barcelona solo logró oponer resistencia gracias al golazo con el que Leo Messi estableció el efímero empate antes de que Mercado anotara el 2 a 1 al filo del descanso, poniendo en evidencia la falta de ritmo de Samuel Umtiti.

Valverde sacudió entonces al equipo dando entrada a Sergi Roberto y Ousmane Dembélé, abandonando el dibujo habitual para pasar al 4-2-3-1 con el que el entrenador intentó ponerse en manos de Messi sin encajar más goles. Y funcionó. Apenas tardó veinte minutos el rosarino en aparecer para culminar la asistencia del francés desde la derecha con un remate con su pierna diestra que se fue directo a la escuadra.

El rosarino dio el puñetazo sobre la mesa que no pudo en otras ocasiones, sacó los genios que lleva dentro, el que le otorga su inclasificable talento y el que le impide aceptar la derrota en cualquiera de sus formas, para poner de rodillas al Sevilla, su víctima favorita, y apuntarse el hat-trick con el que volvería a enmudecer el Pizjuán y aseguraría la victoria gracias a un toque suave que superó a Vaclik. En esta tesitura, hasta Luis Suárez rompió su mala racha para poner el 2 a 4 definitivo y recuperar los goles y la confianza -no tanto el juego, por ahora- antes de los dos Clásicos en el Santiago Bernabéu.

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