Luis Suárez, tres años al lado de Messi

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LLUIS GENE
El uruguayo es el gran amigo del rosarino en el Barcelona, con quien comparte tiempo dentro y fuera de las instalaciones del club.


LA INTRAHISTORIA

El más alto le llama porongo y el bajito de la barba le llama mate. Los dos se pasean tranquilamente por la playa de Castelldefels mientras degustan una bebida por la que sienten devoción aunque la describan con palabras distintas. Porque uno es uruguayo y el otro es argentino. Son íntimos amigos y no es raro verles pasear junto a sus familias en la playa de Castelldefels mientras la suave brisa del Mediterráneo barniza su piel. Esta postal permite entender la impresionante sintonía que existe entre Luis Suárez y Leo Messi desde que hace tres años el 'charrúa' se enfundara la camiseta del Barcelona por primera vez en un partido oficial, uniéndose a la causa del genio de Rosario y los suyos.

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Porque cuando el 25 de octubre de 2014 Suárez entró en el terreno de juego de un escenario tan particular como el Santiago Bernabéu lo hizo para convertirse en el delantero centro con el que más cómodo se ha sentido Messi, quien ha gozado de nueves de la talla de Samuel Eto'o, Zlatan Ibrahimovic, David Villa o Alexis Sánchez, 'la crème de la crème' del fútbol mundial de los últimos años. Y no es que el rosarino tuviera mala relación con ninguno, que no la tuvo, es que lo que tiene con Suárez es especial.

Quien sabe si por la afinidad cultural o porque tienen prácticamente la misma edad, lo más probable es que sea todo un poco, se entienden con apenas una mirada. A veces no hace falta ni eso, como cuando el uruguayo finge un desmarque con el que arrastra a tres defensas y abre el autopista para que el rosarino fusile al portero contrario sin piedad. De alguna forma, se han encontrado el uno al otro. Porque los dos son tipos de costumbres. El rosarino siempre calentó con Dani Alves desde que recibiera el 'diez' de manos del inexperto Pep Guardiola en 2008. Lo hizo hasta mayo de 2015, cuando el brasileño, su gran aliado en el carril derecho, decidió marcharse a la Juventus. Messi buscó entonces el abrazo de Suárez y Neymar, con quienes pasó a realizar los ejercicios de calentamiento en esta curiosa 'pareja de tres' hasta que el verano pasado el ex del Santos dirimió irse a París.

Ya solo quedaban Luis y Leo. Leo y Luis. Desde entonces se apoyan el uno al otro en los estiramientos musculares y pelotean a lo largo y ancho del césped del Camp Nou mientras se preparan para el partido que está a punto de comenzar. Si alguien quiere ganar dinero es fácil apostar a que será uno de ellos quien lo resuelva, aunque Suárez haya bajado sus registros goleadores al pisar más frecuentemente la banda con Ernesto Valverde de lo que solía hacerlo con Luis Enrique Martínez. Y a pesar de haber firmado el peor arranque goleador de su carrera no se le ha escuchado ni el más mínimo conato de cabreo por esta circunstancia. Porque lo primero es el equipo y, a fin de cuentas, compartir el mate -o el porongo- con el mejor de todos los tiempos provoca exactamente eso: dejar el ego a una parte y disfrutar de la vida y el fútbol.

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