La encrucijada de André Gomes en el Barcelona

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El portugués ha pasado de ser el duodécimo hombre con Luis Enrique al centrocampista con menos minutos con Valverde.


EDITORIAL

Solo uno de los diez aficionados del Barcelona a los que Goal pregunta "¿qué harías con André Gomes?" se lo quedaría. Algunos hablan de utilizarle como jugador de refresco y otros, la mayoría, le venderían sin demasiados remordimientos. Porque el portugués no convence. Llegó en verano de 2016 y el club argumentó que había sido una gran operación de mercado en la que se había adelantado al Real Madrid y a la Juventus. Su precio, 35 millones de euros fijos y otros tantos en variables, también incluía una cláusula según la cual el Barcelona debería pagar al Valencia otros veinte millones más en caso de ganar el Balón de Oro.

Aubameyang se habría ofrecido al Barcelona este pasado verano

Puede sonar a chiste a día de hoy pero es así. Hace un año y medio André era uno de los jugadores más cotizados del mercado. Su valor ha caído a los veinticinco millones de euros según Transfermarkt, menos de la mitad de lo que el Barcelona pagó por él. En verano rechazó escuchar ofertas a la baja porque seguía confiando en un jugador que en las instalaciones barcelonistas ven como un diamante en bruto, con un gran equilibrio entre físico y capacidad técnica, pero con una mentalidad que le impide exhibir actuaciones como las que suele regalar cuando viste la camiseta de Portugal.

El año pasado Luis Enrique Martínez le dio toda la confianza que necesitó y, de hecho, fue el único suplente que jugó más que el titular, Andrés Iniesta. Su polivalencia jugaba a favor, en este aspecto. Puede ejercer de mediocentro, jugar en los dos interiores e incluso en los dos extremos. También Ernesto Valverde le ha utilizado tanto como relevo de Sergio Busquets y como alternativa a Gerard Deulofeu y Aleix Vidal en ataque, pero aun así, su presencia se ha reducido de un año para otro.

El club espera mucho más de él y el tiempo pasa. Denis Suárez y Lucas Digne, en una situación parecida hace pocos meses, están revirtiendo la percepción que los aficionados tenían de ellos. André lo tiene cada vez más complicado y tarde o temprano el club o él deberán tomar una decisión. Si nada cambia, lo más probable es que sea incluso el próximo verano.

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