En apenas 19 minutos el Bayern Münich cerró su partido contra Hamburgo y, de paso, recuperó su ventaja de 20 puntos con el Schalke con 24 por disputarse. Por lo mismo, Jupp Heinckes comenzó a mirar de reojo sus próximos desafíos y prefirió cuidar a Arturo Vidal. En la reposición de juego, el chileno apareció en buzo y se sentó junto a los suplentes, luego de completar otra actuación convincente.
La influencia del Rey en el mediocampo bávaro impacta desde el hecho que tiene más minutos jugados que todos sus compañeros de zona (Corentin Tolisso, el que lo reemplazó, Sebastian Rudy, Javi Martínez y Sebastian Rudy) hasta la necesidad que surgió en su entrenador por reservarlo para las grandes ocasiones. El miércoles enfrentan a Besiktas en Estambul y el domingo a Leipzig en la siempre complicada Red Bull Arena. En ambas citas, el 23 volverá a ubicarse como el armador que cualquiera querría en su equipo: ese que primero te defiende rompiendo el bloque de avanzada del rival y luego te mete pelotas claves para elaborar frente al arco.
Heynckes no quiere arriesgar de más, ni aunque la serie de Champions (el gran sueño de Arturo) esté definida. Sin ir más allá, este sábado el bicampeón de América fue pulcro: 20 de sus 23 pases fueron entregados con éxito (el 87%), remató una vez en dirección al arco de Mathenia pero no le apuntó al marco y avisó, en su primera intervención, que nadie pasaría por su sector. Una fuerte falta -de amarilla- a Dennis Diekmeier, que trepaba por la derecha, fue su carta de presentación. Nunca más lo encararon y el lateral salió reemplazado cuando los visitantes no encontraban respuestas en ninguna parte, justo tras el 3-0. Vidal descansó en el complemento y prepara sus argumentos para una de las semanas más importantes del año, donde también debería reaparecer James.

