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Barcelona

'Frenkismo'

18:19 CLST 02-10-19
Frenkie de Jong Barcelona Valencia LaLiga 14092019

En mitad de un ambiente enrarecido y guerracivilista, donde hay jugadores que dicen que existen periodistas que escriben al dictado y hay otros periodistas que nos cuentan que hay jugadores que hablan al dictado de ex presidentes, se jugó un buen partido de fútbol. A un lado, el Barça, lejos de su mejor versión, pero ya con Messi de inicio. al otro, el Inter de Conte. Un equipo en toda la extensión de esa palabra. Impecable en la defensa, racial en la presión, vertical en la transición y mortal al espacio. El Inter hizo casi todo bien y acabó perdiendo. Y sin embargo, no fue culpa suya. A nivel colectivo, el Barça no fue más que un Inter que redujo al Barcelona a casi escombros y que debió haber tenido más renta frente al equipo de Valverde, que en el primer acto perseguía sombras. ¿Por qué perdió entonces el Inter? Sencilloa. Ni tiene a Suárez - vaya dos golazos-, ni por supuesto, tiene al señor bajito con el número 10 a la espalda, que volvió a ser decisivo. Messi, que volvía a la titularidad, volvió a dejar su tarjeta de visita. Una brutal. Primero por cómo juega. Segundo, por el miedo que inspira.

Y ahí, cuando el partido estaba más cuesta arriba para el Barcelona es cuando conviene tener en cuenta la figura de Frenkie De Jong. Fue entrar Arturo Vidal, salir Busquets y que el holandés pudiera reencontrarse con su sitio natural, y el Barça pareció otro. Vidal percutió liberado y De Jong fue el arquitecto del juego. Paradojas de la vida, el año en el que Busquets - posiblemente hace años el mejor mediocentro de Europa, de calle- parece más lejos de su mejor nivel y más cercano a la suplencia progresiva, es cuando De Jong está irrumpiendo como una fuerza de la naturaleza destinada a liderar el juego de este equipo durante más de una década.

El chico mezcla bien con Arthur, creo que se siente más cómodo sin Busquets al lado y tiene jerarquía para reclamar mando en plaza. Basta verle con la pelota pegada al pie y la cabeza levantada para saber que ahí hay un fubtolista descomunal. Tiene categoría, calidad con la pelota, sabe interpretar el fútbol de maravilla y encima, tiene despliegue. Sí, Suárez y Messi salvaron los muebles para el Barça. Y De Jong, una vez más, puso de relieve que el "Frenkismo" empieza a ser religión en el Camp Nou. El holandés tiene al público metido en el bolsillo. No es una sorpresa. Salvo giro inesperado de los acontecimientos, su carrera parece destinada a ser enorme.