El Real Madrid continúa con su vía crucis

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Otro partido gris de los blancos, sólo salvado por el omnipresente Benzema, el mejor del equipo blanco con mucha diferencia. Golazo de Silva

OPINIÓN

Un día menos para el final de temporada. Afortunadamente. Eso es lo que pensará el madridismo en su conjunto después de asistir al partido del equipo de Zidane este lunes en Butarque. Un encuentro con más deficiencias que puntos a favor. Otro más, mejor dicho. Sólo Benzema regateó la derrota con otro gol a lo Juan Palomo, salvando así una honrilla merengue que estuvo cerca de ser mancillada por un sobradamente conocido peleón Leganés (1-1). El delantero galo es lo mejor que le puede pasar al Real Madrid a día de hoy, junto con el final definitivo del presente curso. Que el partido se jugase teloneando la Champions League terminó siendo hiriente para el orgullo blanco, pero no tanto por la fecha, por disputarse en esos lunes residuales, sino por la grotesca diferencia de nivel con respecto a los equipos aún en Europa comparado con el actual Real Madrid, todavía vigente tricampeón de Champions. Ni están a esa altura, ni se les espera ya. 

Y de hecho, se vio desde el principio. La motivación le duró apenas siete minutos a los blancos en la primera parte. Tiempo suficiente para que Asensio dejase dos buenos detalles de calidad en Butarque. Pero sólo dos detalles. Y nada más hasta el descanso. Literalmente. El Real Madrid se conformó con la ortodoxia de estar bien colocado sobre el campo, pero sin enseñar el colmillo. Y así es muy complicado ganar ningún partido. Si acaso, no perderlo. Pero el Leganés, matagigantes de profesión, que no guarda ‘respeto’ a nadie, no se conformó simplemente con comparecer ante su afición. Fue ganándole terreno a los blancos, hasta robarle la imbatibilidad en el electrónico justo cuando se avistaba el descanso gracias a un primoroso gol de Silva con el interior de su pie. Imparable, sí. Previsible, también.

Afortunadamente para Zidane, todavía cuenta con Benzema de su parte. El Real Madrid a día de hoy es Benzema, de hecho. Ni más ni menos. Tras el ‘9’, la nada absoluta. En Butarque se inventó el gol del empate apenas diez minutos después del paso por vestuarios: disparo para sacar lo mejor de Cuéllar y gol de pillo al rechazo, recogiendo el balón que había quedado muerto. El delantero francés ha participado de diez de los últimos doce goles del Real Madrid en Liga, y son ya seis partidos consecutivos con gol o asistencia. Y son ya 27 tantos esta temporada. Con que apenas hubiera tenido un acompañante digno en la vanguardia este curso, quizás la falta de gol hubiera sido sólo un problema menor y no el abismo inabarcable en que acabó convertida. 

Dicho esto, lo cierto es que al Real Madrid no sólo le falta gol a día de hoy. Le falta casi de todo, especialmente un objetivo por el que luchar. Y eso no lo ha podido sobrellevar ni siquiera Zidane, el técnico de los imposibles. El francés sigue haciendo rotaciones, intentando dar su espacio a casi toda la plantilla para completar su cásting -del que se salió Bale esta vez-, pero ni los que están en el césped ni los que están en el banquillo le siguen el juego. Sólo Benzema. Y así es muy difícil que el Real Madrid abandone su vía crucis particular en este final de campaña. Cada etapa nueva es otro día de sufrimiento, pero sin pasión. Ninguna pasión. 

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