El día después de la debacle: de las dudas sobre Zidane a la plantilla incompleta

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(C)Getty Images
El equipo banco cayó con estrépito en el derbi de Nueva York y ahora se tiene que replantear todo lo hecho en los últimos meses

Es pronto para hablar de crisis o hacer saltar las alarmas. La pretemporada. Un amistoso, como dejó claro Sergio Ramos, en una frase que no se sabe si es una justificación, una explicación o parte de un asombro. Todo eso es verdad, y también lo es que un 3-7 en un partido siempre deja alguna cicatriz.

Más todavía en un derbi, por más que no sea oficial. Además, se da en un momento en el que los movimientos son posibles. Cuando el Real Madrid se desplomaba en el invierno pasado el club ya no tenía remedio, no iba a ganar la Liga, ni la Champions ni la Copa. Ahora, cuando agosto todavía no ha llegado, todavía hay margen de maniobra. Y de eso se trata, de mejorar lo que hay y esperar que las decisiones que ya se han tomado y son irreversibles no terminen siendo una carga. 

El primero en el punto de mira, como suele ocurrir, es el entrenador. Zidane llegó al final de la temporada pasada con aura de salvador. En un año horrible, Florentino se ponía  en manos de un técnico que había ganado las tres Champions anteriores. Casi un seguro de vida pero, también, un último recurso, porque detrás de Zidane no hay nada y si falla esta vez, las miradas se tornarán al palco.

Zidane fue siempre la opción, aunque ahora le empiezan a caer los palos, más por su inmovilismo que otra cosa. Cuando se marchó, de improviso, se interpretó que el francés veía el abismo cerca y que se necesitaban unos cambios que el club no quería hacer. Por eso se iba, pero a su vuelta hay algo de ese relato que no se sostiene, pues esos cambios que todo espera no terminan de llegar.

La columna vertebral es la misma que cuando se fue, sin Cristiano Ronaldo, por supuesto. Solo Hazard parece tener un puesto en el once entre los nuevos. Marcelo, Varane o Kroos no parecen tener presión ninguna. Y no es porque estén brillando, o porque no fuesen tres de los muchos señalados en la pasada temporada, apáticos todos, pero algunos especialmente señalados. 

La petición de Pogba es el centro de las conversaciones del verano, pero el partido contra el Atlético deja más dudas que esa. Que necesita gobernar más los partidos es evidente, pero no lo es tanto que solo con la inclusión del francés todo se arregla. Es cierto, también falta Casemiro, pero lo que se ha dado en los tres partidos - y en la pasada liga- no tiene visos de arreglarse solo con unas pinceladas. Kroos desapareció y Modric, tantos años siendo el mejor, ya ha jugado en el pasado los 50 mejores partidos de su carrera. 

Es verdad que el Real Madrid está invirtiendo más este verano, pero la estrategia tiene más que ver con apuntalar el banquillo que con hacer cambios profundos en el equipo. Hazard vendría a sustituir a Cristiano en una plaza que el curso pasado estaba vacante, pero lo demás que ha llegado tiene más sentido como intento de espolear a algunos titulares que como recambios contundentes. 

Y hay casos en los que empieza a dudarse que vaya a surtir efecto ese cambio. El más claro es Marcelo, que la pasada temporada estuvo lejísimos del jugador que fue. Cuando llegó Zidane, se obsesionó con recuperarle, a costa de Reguilón, que hasta ese momento había cumplido con el papel que el brasileño no hizo. Esta pretemporada volvió cubierto de informaciones de que había perdido peso y volvería a ser el mismo, pero lo que se ha visto en los tres primeros partidos no invita a ser optimista. 

Otro de los problemas del pasado que ahora vuelve a acechar al Madrid es el gol. Porque se fue Cristiano y no se sustituyó su capacidad y Hazard, con todo lo bueno que puede ser, no es tampoco un depredador de ese estilo. Jovic se ha fichado con esa idea, pero se ha lesionado y, lo poco que se le ha visto, no da todavía el perfil. Es muy joven y, aunque buen rematador, es posible que tenga una difícil adaptación al principio. 

Eso abre la puerta ahora a otro fichaje, aunque por todos es sabido que el mercado del gol es el más caro dentro de un mercado ya de por sí disparatado. La búsqueda se necesita todavía más con la baja de Asensio, que si bien el año pasado decepcionó, no deja de ser un atacante con más gol que la mayoría. Eso ha vuelto a abrir la mirada de los blancos. No es probable, se cree que hay gente en la casa para dar el paso, pero el miedo que dio el Atlético ha abierto la puerta a que pasen cosas. Quedarse como están no es una opción.

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