Benzema, la fulgurante estrella del sistema Solari

Comentarios()
Getty Images
El Real Madrid arrolla al Celta (2-4) pese a sufrir tres lesiones en Balaídos. Recorta tres puntos al Barcelona. Ramos volvió a marcar de Panenka

OPINIÓN

El Real Madrid es otro. No hay duda alguna ya. Son cuatro partidos con Solari como entrenador, y siendo el mismo equipo no se parece en nada al que dirigía Julen Lopetegui. No es la misma actitud ni el mismo corazón sobre el campo. No es la misma suerte en acciones clave de los partidos. Pero sobre todo, no son los mismos resultados. En apenas dos semanas ha logrado lo que no se veía por el club blanco desde hacía siete meses: cuatro victorias consecutivas, con quince goles a favor y apenas dos en contra. El Celta de Vigo, y en Balaídos, ha sido la última víctima de este nuevo y mejorado Real Madrid. El Barcelona –arrollado ante el Betis- está ya tres puntos más cerca en la clasificación. Solari le ha cambiado definitivamente la cara a los blancos.

El ejemplo más claro de esta transformación es Karim Benzema. El ‘9’, siempre criticado, estuvo en el ojo del huracán durante las últimas semanas por la histórica sequía goleadora del Real Madrid. En los cuatro partidos con Solari ha anotado cuatro goles, lo que le ha terminado de situar con 10 goles en el presente curso: más tantos que Luis Suárez y que Cristiano (9), más tantos que Griezmann (6) y Diego Costa (3) juntos. Es la nueva, indiscutible y fulgurante estrella del sistema Solari. Por los tantos, por su juego, por su influencia y por su actual estado de forma. Todo lo hace bien. Todo le sale. Ante el Celta marcó el 0-1 de manera majestuosa a pase de Modric, y participó también del 0-2 que acabó por rubricar Cabral en propia puerta. El ‘Indiecito’ Solari cabalga a lomos del ‘gato’ Benzema.

El artículo sigue a continuación

El otro gran ejemplo de esta transformación es Thibaut Courtois, que si no dejó su puerta a cero un partido más en Balaídos fue sólo porque la volea de Hugo Mallo que significó el 1-2 momentáneo era imposible de parar. Antes ya había demostrado por fin su estatus de portero estrella ante un jugadorazo como Iago Aspas. Salvó a los blancos en el tramo en el que el Celta más apretó: después de recortar distancias en el marcador y una vez se confirmó la tercera lesión de los blancos en Balaídos. Una auténtica plaga.

Se lesionaron Casemiro –esguince de tobillo- y Reguilón ya antes del descanso. Y Nacho acabó de firmar la noche negra en Balaídos. Ya había cuatro defensas en la enfermería merengue, y ante el Celta cayeron otros dos más, lo que dejó a Javi Sánchez como central y a Lucas como lateral izquierdo. Y con Gareth Bale, también tocado. No importó. Hace tres semanas hubiera sido el salvoconducto expreso para un nuevo tropiezo. Ahora con Solari fue un acicate más si cabe para que los blancos se revindicasen. 

De hecho, se levantaron de la lona y ampliaron todavía más la ventaja ante un Celta rabioso. Odriozola forzó un penalti que anotó Sergio Ramos a lo Panenka después de leer las alabanzas del mismo Antonín en Goal. Y Ceballos firmaría el cuarto con un primoroso chut desde fuera del área. Brais marcaría el 2-4 de rebote en el descuento. Lo que ni mucho menos empañó el póker de Solari desde que llegó al Real Madrid. Ha jugado sus cartas como nadie en estas dos semanas. Se ha ganado quedarse en el banquillo blanco. 

Cerrar