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UEFA Champions League

Arthur juega con esmoquin

19:02 CLST 13-03-19
Arthur Barcelona Olympique Lyon UEFA Champions League
El brasileño volvió a jugar a gran nivel en el duelo decisivo de la Champions League ante el Olympique de Lyon.

El tiempo dirá qué dimensión alcanza su fútbol, pero Arthur habla el idioma del Barça. El que disfruta y saborea el Camp Nou: el de la pelota. Aún está a años luz de la majestuosidad de Iniesta y de la maestría digna de computadora de Xavi Hernández, pero hay algo que Arthur comparte con esas dos leyendas. Es ideal para el juego de posición del equipo, tiene capacidad para inventar, sabe romper líneas de presión, domina el arte de la pausa, también el de elegir siempre bien y es el mejor socio de todos porque no suele equivocarse ni a palos. Jugador de una pieza, con un presente notable y un futuro dorado, con Arthur Henrique Ramos de Oliveira Melo, alias Arthur, ya no hay duda ni debate posible. Habla el idioma Barça, administra la pelota como los dioses y además de hacerlo todo bien, ejecuta cada jugada con una precisión milimétrica y unas pulsaciones tan bajas como las de Miguelón Indurain.

Los datos no mienten, en el duelo de la UEFA Champios League contra el Olympiqye de Lyon completó su mejor partido a nivel combinativo desde que viste la camiseta blaugrana. El ex de Gremio completó el 98,6% de sus pases en el partido ante los galos después de haber intentado un total de 72 pases, de hecho, fue el culé que más combinó con 72 entregas a pesar de que no jugó el partido completo.

El tipo nació en Goiânia, pero tiene denominación de origen La Masia. Cabeza arriba, elegancia por bandera y fútbol de etiqueta, Arthur posee una inteligencia superlativa para descifrar, interpretar y ejecutar el juego del Barcelona. Su poder asociativo es extraordinario y su delicadeza con la pelota sólo compite con su lectura inmejorable cada jugada. Con balón, es una caja fuerte al que los rivales no le pueden sacar la pelota ni a tiros. Su llegada es una bendición para Busquets, un apoyo para Rakitic, una bicoca para Suárez y un alivio para Messi. En estos tiempos de mercado inflacionista, donde los clubes despilfarran millones de euros como si fuesen Sugus de piña, Arthur es un oasis en el desierto. Con la pelota en sus pies es un jugador que, libra por libra, devuelve el precio de la entrada, euro por euro. Durante todos estos años el Barcelona ha gastado una morterada para intentar que Messi, Suárez, Busquets, Alba y Piqué, la vieja guardia pretoriana de las esencias del club, no se sintieran solos. Arthur es la respuesta a esas plegarias.

Bueno, bonito y en estos tiempos que corren, además barato, es una aparición que genera entusiasmo en la grada y proporciona armonía al equipo. Su GPS es una garantía. En el imperio del toque, él la toca. Una y otra vez. Y de gloria verle jugar. Protege el balón como si fuera un a pepita de oro y lo ofrece como si fuera un diamante. En la corte del fútbol esteta, Arthur brilla con luz propia. Es exquisito. Y juega con esmoquin.

Rubén Uría