La humillación comenzó con un momento tan extraño que ya ha sido calificado como uno de los goles en propia puerta más embarazosos del año. Con el partido aún empatado a 0-0, el defensa del Auckland Jake Girdwood-Reich lanzó un despeje especulativo y esperanzador desde lo más profundo de su propio territorio. Lo que debería haber sido una jugada rutinaria para Oluwayemi se convirtió en un desastre cuando salió corriendo fuera de su área y calculó mal la trayectoria del balón rebotado.
En un intento desesperado por despejar el balón con la cabeza, el exjugador del Tottenham consiguió, en cambio, enviarlo hacia atrás, y vio con horror cómo el balón cruzaba la línea de su propia portería. Fue el catalizador de un colapso total del Phoenix, que encajó tres goles más antes de que sonara el pitido del descanso. El entrenador, Giancarlo Italiano, había visto suficiente en el descanso, y sustituyó a Oluwayemi por Alby Kelly-Heald en un intento por detener la hemorragia.
El cambio entre los palos no sirvió para cambiar el rumbo de un derbi desigual, ya que el Auckland acabó marcando el quinto gol para completar una humillante goleada. El resultado dejó al Wellington Phoenix languideciendo en la parte baja de la tabla de la A-League, pero las verdaderas consecuencias no habían hecho más que empezar. Mientras los jugadores abandonaban el campo, la atención se desplazó del terreno de juego al banquillo, donde se estaba gestando un anuncio sorprendente.