Atalanta fue una hija no deseada debido a su condición de mujer, por lo que su padre, que deseaba un varón, la abandonó en el monte. Artemisa, la diosa de la caza, envió una osa para que cuidara de ella y Atalanta decidió honrar a su diosa y salvaguardó su virginidad, rechazando a todos los pretendientes que surgían en su vida. Creció, acabó siendo una cazadora y atleta notable y, su padre intentó recuperarla ofreciéndole diferentes esposos. En un acto de desprecio hacia él,Atalanta prometió que se casaría con el primer hombre que lograra vencerla en una carrera.
Incontables intentos acabaron con la vida de numerosos pretendientes, que eran derrotados y asesinados por la lanza de Atalanta, hasta que Hipómenes, nieto de Poseidón, encontró una debilidad. Por consejo de Afrodita, la diosa de la belleza, arrojó unas manzanas de oro en plena carrera y, ante su atracción, Atalanta no pudo reprimirse y se paró a recogerlas.Acabó perdiendo y se casó con Hipómenes.
Desde ese momento,Atalanta pasó a convertirse en una heroína para muchas mujeres, que la consideran la precursora número uno del feminismo, pues retó a su sociedad.