El flojo rendimiento del Manchester City en la segunda mitad de su empate 2-2 contra el Tottenham dejó en evidencia por qué ganar el título esta temporada será un desafío enorme para ellos. El equipo de Guardiola dominó a un débil Spurs durante los primeros 45 minutos, pero en lugar de sentenciar el partido, se relajaron y concedieron dos goles en la segunda mitad.
Hubo cierto malestar por el primer gol de Dominic Solanke, que no fue anulado pese a una falta sobre Marc Guehi. La reacción de Guardiola, y especialmente de Rodri, quien comentó que era prueba de que “no quieren que ganemos”, reflejó que el City empieza a perder la compostura.
Mientras la dramática derrota del Arsenal ante el Manchester United la semana pasada hizo que muchos dudaran de si los Gunners tenían temple para ganar el título, ellos respondieron con una victoria contundente en Leeds y además recibieron un inesperado favor de sus rivales del norte de Londres en su búsqueda por un primer campeonato en 22 años. Por su parte, el City también contribuyó a su propia caída y su intento por conquistar la Premier se está desmoronando rápidamente.










