La AFA tomó la decisión de incorporar el sistema "Goal Line", que consiste en colocar una cámara fija en altura en cada una de las áreas y que abarque el arco desde la línea hasta la red. La idea es que, al ubicarse de manera paralela al final de la cancha, se pueda observar con exactitud si el 100% del balón ingresa para que el gol sea válido.
Este método es el que utilizan FIFA y CONMEBOL en sus competiciones, aunque no es el mismo que se vio a partir del Mundial 2018, que consiste en un chip que le informa automáticamente al árbitro a través de su reloj.