El técnico portugués solo duró 14 meses en el cargo, durante los cuales el United cayó a su peor posición de la historia en la Premier League y perdió una final europea contra el Tottenham. Su insistencia en una rígida formación 3-4-3 finalmente resultó ser su perdición, pero la directiva sabía que Amorim era un entrenador de sistema cuando lo contrataron del Sporting CP, al igual que sabían que Jose Mourinho y Louis van Gaal eran técnicos pragmáticos que tampoco encajaban en el tan debatido 'ADN del United'.
Amorim finalmente firmó su propia sentencia de muerte al hablar sobre la falta de apoyo de la directiva del club, y quien sea elegido como su sucesor permanente en el verano tendrá que estar mucho más dispuesto a aceptar el juicio del CEO Omar Berrada y del director de fútbol Jason Wilcox, quienes claramente ahora comparten el verdadero poder en lo que respecta a las operaciones futbolísticas, bajo la atenta mirada del divisivo régimen de propiedad de INEOS. Es difícil ver al equipo regresar a la Liga de Campeones con una estructura problemática de bastidores, y mucho menos cumplir con la ambición de Berrada de ganar el título de la Premier League para 2028.
Por ahora, el United solo necesita a alguien que estabilice el barco hasta el final de lo que ha sido otra campaña de absoluto desánimo. Según informes, fue entre dos leyendas del club para ese papel de cuidador: Ole Gunnar Solskjaer y Michael Carrick. Si se va a disipar la nube de pesimismo sobre Old Trafford, aunque solo sea temporalmente, el trabajo debería ser dado al último, como parece ser ahora.








