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Raphinha Barcelona 2025-26Getty

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«¡Las reglas son diferentes!» - Raphinha insinúa una conspiración arbitral mientras el Barcelona denuncia que «todos están en su contra» tras la polémica del Girona

  • Una noche de frustración en el Estadi Montilivi

    El derbi catalán se anunciaba como un momento crucial en la lucha por el título, pero terminó con escenas de pura exasperación para los visitantes. El Barcelona parecía tener el control tras el gol inicial de Pau Cubarsi, pero el partido dio un vuelco en una frenética segunda parte. El punto de inflexión llegó en el minuto 86, cuando Fran Beltrán marcó para el Girona. Los jugadores del Barcelona rodearon inmediatamente al árbitro César Soto Grado, alegando que Claudio Echeverri había pisado el pie de Jules Koundé en la jugada previa.

    A pesar de las frenéticas protestas y del claro impacto en el juego, el gol fue concedido sin recurrir al monitor del VAR. La decisión enfureció al banquillo del Barcelona y dejó a los jugadores visiblemente desmoralizados. Para un equipo que ha sido casi perfecto bajo la dirección de Flick esta temporada, el colapso se percibió menos como un fallo táctico y más como una consecuencia de factores externos, lo que preparó el escenario para una semana de intenso escrutinio sobre el nivel del arbitraje en la máxima categoría del fútbol español.

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  • La frustración de Flick y la explosión de Raphinha en las redes sociales

    Inmediatamente después, el entrenador Hansi Flick intentó mantener un nivel de decoro profesional, aunque no pudo ocultar su incredulidad. Aunque criticó el posicionamiento defensivo de su equipo y el mediocampo «abierto», preguntó a los periodistas de forma incisiva: «¿Qué opinan ustedes? Fue falta, ¿verdad? No hay nada más que decir». Flick concedió a su plantilla dos días libres para «recuperarse» del impacto emocional de la derrota, con la esperanza de evitar que la polémica descarrilara por completo la temporada.

    Sin embargo, el extremo brasileño Raphinha se mostró mucho menos reservado que su entrenador. En Instagram, el exjugador del Leeds United reconoció los defectos internos, pero criticó la falta de coherencia. «Bueno, tenemos muchas cosas que mejorar, pero no solo nosotros», escribió. «Es muy complicado cuando las reglas son diferentes, ya sea a tu favor o en tu contra, pero si tenemos que jugar contra todos para ganar, que así sea... Lo haremos...».

  • La jerarquía del Barcelona se posiciona en contra de la RFEF

    La ira que emana del vestuario ha sido respondida con firmeza por la directiva del club. Según se informa, la dirección del Barcelona ha llegado a un «punto de ebullición» en relación con la aparente falta de transparencia del Comité Técnico Arbitral (CTA). Rafa Yuste, que ha pasado de ser vicepresidente a asumir el control total del club mientras se desarrolla la campaña electoral, ya se ha puesto en contacto con los responsables de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) para expresar la queja formal del club por la acumulación de errores que han afectado directamente a los resultados recientes.

    El club está especialmente preocupado por la aplicación «blanco y negro» del VAR en determinados partidos, en comparación con la indulgencia subjetiva mostrada en otros. Al adoptar esta postura institucional, el Barcelona está dejando claro que no seguirá callado mientras se socavan sus ambiciones de ganar el título. Esta «mentalidad de asedio» está empezando a definir la segunda mitad de la campaña, ya que la directiva busca proteger a los jugadores de lo que describen como un campo de juego desigual.

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    Un patrón de quejas en la capital catalana

    La polémica en Girona no surgió de la nada; es el último capítulo de una lista cada vez más larga de quejas para los blaugranas. Apenas unos días antes, el club quedó atónito tras la derrota por 4-0 en la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid, donde se anuló un gol de Cubarsi tras una revisión del VAR que duró siete agonizantes minutos. Ese retraso, junto con una invasión impune de Bryan Gil durante un penalti fallado por Lamine Yamal contra el Girona, ha fomentado la creencia de que los estándares arbitrales están en su punto más bajo.

    Mientras se preparan para recibir al Levante este domingo, la presión sobre los árbitros será inmensa. El Barcelona se encuentra ahora en una situación en la que cada pitido se ve a través del prisma de la afirmación de Raphinha sobre las «reglas diferentes». Queda por ver si esta mentalidad defensiva servirá de combustible para una histórica lucha por el título o se convertirá en una distracción fatal, pero una cosa es segura: la guerra de palabras entre el Barcelona y los organismos arbitrales españoles no ha hecho más que empezar.

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