Los defensores centrales no siempre tienen que ser de élite. Es cierto que existe el viejo dicho de que las defensas ganan campeonatos, pero este es un equipo dirigido por Jesse Marsch, y en sus sistemas lo que suele marcar la diferencia —con presión alta y ritmo intenso— es tanto el atletismo como la inteligencia táctica. A lo largo de los años, sus mejores equipos no siempre han contado con zagueros de clase mundial, pero sí con centrales fuertes en el juego aéreo y muy difíciles de superar en el uno contra uno. Puede sonar simplista, pero a veces basta con tener jugadores grandes, agresivos y eficaces en la marca.
Eso es precisamente lo que ofrece Canadá. Moise Bombito y Derek Cornelius, la pareja titular en el centro de la defensa, combinan muy bien inteligencia y físico. Bombito destaca por su velocidad y por su limpieza con el balón, mientras que Cornelius impone respeto en los duelos y, para su tamaño, sorprende con una buena conducción. Juntos forman un tándem sólido y confiable.
Además, hay profundidad detrás de ellos. Marsch probablemente lleve entre cuatro y cinco defensores centrales al Mundial, y con nombres como Luc De Fougerolles, Joel Waterman, Kamal Miller y Alfie Jones, dispone de múltiples alternativas y de liderazgo veterano. Canadá cuenta con figuras en ataque y en los laterales, pero en la zaga central tiene algo igual de valioso: fiabilidad. Y eso, en torneos grandes, puede ser más importante que cualquier otro atributo.
GOAL analiza a los defensores centrales de Canadá como parte de su cobertura rumbo a la Copa del Mundo de 2026.
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