"Me prometieron [en el Bayern de Múnich] muchas cosas que no se dieron. Me costó mucho adaptarme. Era un país diferente, un idioma diferente, una comida diferente, una Liga diferente. No me voy a adaptar en un mes", comentó.
"Me gusta el contexto de Osasuna. Sentirme a gusto es lo que me hace rendir. Llego aquí y noto una conexión similar [a la de Granada, donde explotó]. Me siento muy a gusto con mis compañeros, el cuerpo técnico y la gente de la ciudad", agregó.
"Se decía que era un fichaje que no había valido [para el Bayern]. Que no hablaba su idioma. Recibía muchas críticas. No le hago caso, yo soy lo que soy. Pero mis padres sufren mucho. A mí me da igual lo que digan. La prensa me mataba porque supuestamente no sabía hablar ni inglés ni alemán".